11 enero 2010 Compras, Opinión

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Siguiendo con el proceso artístico del bebé, le pintan también las uñas, se le pone el pelo con ayuda de agujas especiales y se procede a rellenar el cuerpo de tela, con materiales especiales que le den el peso de un bebé de verdad. Finalmente se dan los toques de la ropita, accesorios y se le pone un nombre, dando por terminado un muñeco de realidad sorprendente. Tanto los fabricantes de los moldes, como los artistas “reborners”, estudian muchas fotografías de bebés reales, para dar a sus creaciones estos resultados.

Muchas personas gustan de estos bebés, teniendo capital con que adquirir varios, los coleccionan y mantienen en las mejores condiciones; otros por el contrario, les temen y los rechazan, según testimonios de fabricantes, muchas veces dicen que parecen bebés muertos. Polémicos en el ámbito cotidiano, pero muy útiles en el cine, teatro, televisión y publicidad, donde se valen frecuentemente de estos muñecos como parte de la utilería.

La mayor parte de los reborn representan a bebés recién nacidos o de pocos meses, pero el panorama puede llegar a otros extremos; según testimonios de fabricantes, muchos clientes quieren que el muñeco supla a un niño que no ha llegado a nacer. “Estas personas adquieren al bebé riborn para enfrentarse a la esterilidad o a la pérdida de un bebé que no llegó a nacer”.

Existen miles de tiendas virtuales donde pueden adquirirse los bebés, que ofrecen envíos a todas partes del mundo, y las ventas van en ascenso, a pesar de no tratarse de un artículo económico; los más costosos, cuentan con mecanismos que los hacen aún más reales, para que la panza suba y baje como si respiraran o corazones eléctricos que lanzan pequeños latidos. Según los sicólogos, beneficiosos o no, lo más importante es no abandonar la realidad.

Vía | La Rioja

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