3 agosto 2010 Lactancia, Padres y madres

Problemas durante la lactancia: Mastitis o inflamación de la mama
La mastitis es una inflamación del tejido mamario causada por una infección bacteriana. Aunque puede ocurrir a cualquier mujer, es más habitual en las madres que están dando el pecho, con una frecuencia de entre uno y tres casos de mastitis por cada cien madres lactantes. Los cambios en las mamas y la succión del bebé las hacen más vulnerables a la infección, permitiendo a las bacterias que normalmente habitan en la piel, entrar a través de los conductos del pezón y las fisuras. La infección aparece casi siempre sólo en uno de los pechos.

La mastitis provoca primero dolor ligero localizado en el lado externo de una de las mamas. Después se nota calor y la zona se inflama tomando un color rosado. El dolor va aumentando pero mejora tras dar de mamar al bebé. Algunas madres pueden sentir escalofríos e incluso tener fiebre. También puede secretar pus por el pezón, tener ganglios inflamados en las axilas y síntomas gripales. Si la mastitis se complica, lo que sucede entre el 5 y el 11 por ciento de los casos, puede dar lugar a un absceso mamario, que requerirá la intervención del médico para punzarlo y tratarlo. Este es el único caso en que se recomienda abandonar la lactancia.

El tratamiento de la mastitis suele ser con antibióticos compatibles con la lactancia, siempre indicados por el médico. Como hemos dicho se aconseja no abandonar la lactancia, ya que el vaciado de la mama alivia a la madre y es menos doloroso que el sacaleches. Si se puede hay que aumentar la frecuencia de las tomas, para el bebé no hay ningún riesgo por esta infección, está protegido contra ella. Además debe extremarse la higiene del pecho, descansar todo lo posible y se puede aplicar calor húmedo sobre la zona inflamada para facilitar la bajada de la leche, alternándolos con paños fríos para aliviar el dolor. Si está bien tratada, es un problema leve que desaparece en poco tiempo.

Una vez superada la mastitis, el pecho puede secretar una leche excesivamente salada, que el bebé rechazará. La madre deberá probarla y en caso de que le resulte así, puede dar de mamar un poquito al bebé y vaciar después el pecho manualmente o con un sacaleches. En unos días el sabor en ambos pechos se igualará.

El motivo por el que aparece la mastitis puede ser por no tener una higiene adecuada o simplemente por las pequeñas fisuras que causa la succión del bebé, generalmente porque no se realiza de forma correcta. Otros factores que la favorecen son la fatiga, el estrés, el uso de sujetadores inadecuados o el destete abrupto. La mayoría de las veces aparece entre la segunda y la sexta semana tras el parto o cesárea. Si tienes mastitis pide ayuda a tu médico y a un grupo de apoyo a la lactancia, verás como puedes superarlo en unos días.

Vía | AEPAP

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