11 noviembre 2012 Otros

Desde tocarse la oreja hasta manosear un camisón de mamá

Los profesionales aconsejan seguir unas pautas y establecer un ambiente apropiado para conseguir que los niños concilien el sueño. Todo esto es importante para conseguir una rutina a la hora de irse a dormir, aunque también ellos se crean sus propias pautas para dormirse que acaban convirtiéndose en auténticas manías. Estas costumbres suelen acompañarles hasta los dos o tres años y luego o bien las van olvidando o las modifican y las adaptan a su edad.

Puede que tus hijos sean de los que cuando tienen sueño no necesiten nada más y acaben rendidos en cualquier sitio y de cualquier manera. Pero seguro que muchos otros tienen sus propios “mecanismos” que han llegado a llamarte la atención o a dibujarte una sonrisa. En el top ten del ranking de costumbres para dormir tenemos el chuparse el dedo, pero podemos ir más allá e incluir a aquellos que además de chuparse el dedo gordo con otro de sus dedos se enganchan la nariz. Más difícil imposible.

Una manía también bastante frecuente es tocarse una oreja. Ahí están dale que te pego mientras tú piensas que al final la oreja le va a llegar al suelo. Muchos de estos pequeños también incluyen las orejas de los padres a sus preferencias. Y todavía se puede hacer más complicado: tocarse la oreja mientras tocan el codo de alguien. ¡Imagina lo difícil que puede resultar conseguir la postura adecuada para esto!

Seguro que a más de una mamá también le suena esto: enroscar el pelo y hacer tirabuzones con él. Y no, las pelucas no les valen así que tendrás que aguantar si a la mañana siguiente no te puedes peinar. Algunos prefieren los pelillos del brazo, pellizcan y pellizcan hasta llevarse los pelillos detrás.

Me he dado cuenta que tocar les suele relajar bastante ya que casi todas las manías consisten en esto. Muchos eligen sus muñecos de dormir no por lo que son sino por el material en el que están hechos. Los camisones o prendas de ropa de mamá también están entre los compañeros de sueños preferidos. Me se de un caso muy curioso (y familiar): un bebé al que le encantaba tocar una de sus chaquetas para dormirse, era una “necesidad”. Incluso para dormirse en el carro de paseo exigía tener su chaqueta. Pues bien, imaginaos en pleno verano con un calor sofocante y el peque con el abrigo de invierno encima, toda una postal.

Algunos son más rebuscados y complican todavía más su manía. Es el caso de un peque que tenía que sacar un hilo de las sábanas de la cuna o cama y pasárselo por la nariz para notar el cosquilleo. Todo un proceso digno del más sibarita. Estas son algunas de estas divertidas y curiosas manías que o he vivido o han llegado a mis oídos pero estoy convencida de que vosotr@s tendréis muchísimas más.

Foto | Flickr-Shaneshak

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