12 febrero 2013 Desarrollo

La inigualable sorpresa de la primera vez
Apenas acaban de aterrizan en el mundo y es por ello que todo lo que les rodea les produce una inigualable sorpresa. Así cada gesto, cada sonido o el mínimo contoneo de una hoja se puede convertir en todo un acontecimiento de inabarcable magnitud. Es la sorpresa que acompaña a los seres humanos nada más venir a la vida. Sorpresa que va creciendo con nosotros, acompañándonos a lo largo de nuestro desarrollo, y que supone uno de los baluartes y tesoros más importantes de nuestra niñez.

Gracias a ese impacto ante una aventura distinta, una compañía nueva o un horizonte desconocido, las personas seguimos aferrados a la vida, a este indescifrable deseo por vivir, por luchar, por salvarnos del naufragio de los días iguales. Pero aunque con el paso del tiempo las sorpresas van siendo menos, cuando tenemos niños alrededor podemos disfrutar, a través de ellos, de esas primeras veces que se enfrentan a hechos novedosos y distintos, haciéndonos recordar como los vivimos en nuestra infancia.

Y nada mejor para ilustrar esa primera vez de algo durante la infancia que observar a esta pequeña. Se llama Madeleine y nunca había visto un tren. Un día sus padres la llevan a la estación y le prometen un viaje en ferrocarril. En tan solo unos segundos se resumen todos los sentimientos con los que se encuentra la niña al ver aparecer el gran “gusano de metal”. Sorpresa, nervios, risa, alegría, emoción… forman un conglomerado de sensaciones que le llevan a enfrentarse ante su gran deseo. Y es que no hay nada como la primera vez para todo.

Foto | Fotos bebés

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