7 mayo 2011 Noticias, Parto

Incentivos para controlar la población en varias partes del mundo
Una de las grandes diferencias entre los países más y menos desarrollados es el número de hijos que tiene una mujer. Es una paradoja que en aquellos lugares en que a priori no hay problemas para tenerlos y criarlos, la escasez de nacimientos obliga a los gobiernos a incentivarlos. Y, por el contrario, en los países en que los bebés tienen menos posibilidades de sobrevivir, menor acceso a la sanidad y la educación, los gobiernos tienen que tomar medidas para frenar la natalidad.

En el primer caso están, por ejemplo, Japón, Canadá o Australia, países que incentivan a las parejas para que amplien la familia. Son medidas necesarias para mantener una pirámide poblacional más joven y asegurar el futuro económico. En el otro lado países como China y su política de un solo hijo, que por cierto ha sido tan efectiva que ha debido ser revisada.

India pertenece a este segundo grupo. Una de sus regiones, el estado de Maharashtra ha creado el programa de control de natalidad “Bonus Luna de Miel”. Las parejas que deseen participar reciben 76 euros por retrasar la llegada de su primer hijo dos años. Si esperan uno más reciben otros 38 euros. Esta cantidad ridícula en España es practicamente el sueldo de un mes para algunas familias.

Las parejas deben demostrar que se han casado libremente, sin coacciones, y acudir cada tres meses a un curso de planificación familiar. Tienen acceso gratuíto a preservativos y píldoras anticonceptivas y se permite el aborto.

No se trata sólo de ralentizar el crecimiento de la población, en India han nacido 181 millones de niños en 10 años, sino también de mejorar la salud de la madre y su hijo. Una de cada cuatro mujeres casadas en esta zona india tiene menos de 18 años. Las tasas de mortalidad ligadas al embarazo o al parto son de 254 casos por 100.000 nacimientos, algo que puede reducirse si la mujer espera a los 18 o 20 años para ser madre.

El programa lucha contra la cultura tradicional, pero hay parejas que se animan a participar, y seguramente cada vez serán más.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr-ComSec

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Comentarios

2 comentarios
  • Isabel L.

    Bueno, paradójico del todo no lo es, porque en los países menos desarrollados, sobre todo en aquellos de supervivencia ligada a la agricultura, el crear una familia numerosa es bastante práctico, los hijos trabajan muy pronto y ayudan a los padres. En los países desarrollados, por contra, se incide sobre las ayudas que los padres tienen que dar a los hijos, cada vez por más tiempo. Además, y esto me da mucha pena, en muchos se tiene una imágen muy negativa de los niños. Y por último, en países como Japón, la superpoblación es otro factor a considerar, junto a la vida laboral extrema que llevan ahí. En Australia todavía disponen de mucho espacio, ahora si tienen una visión de futuro muy realista se me escapa.

  • Isabel, estoy de acuerdo, claro que hay una explicación, para casi todas las situaciones. Yo creo que en los países desarrollados, con excepciones racionales como Japón como bien señalas, priman cosas distintas a los niños y eso es lo que me resulta tan curioso, que con el “desarrollo” perdamos el norte.
    Gracias por tu interesante comentario. Un saludo.

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