21 abril 2012 Opinión

la ludoteca, un sitio para jugar
Cuando nos planteamos un lugar donde dejar a nuestro pequeño a temprana edad (sobre todo por motivos de trabajo), siempre lo asociamos a lugares donde ya los preparen de cara al futuro. Donde tengan una docencia desde ya o unos conocimientos de idiomas que serán claves en su futuro. ¿Alguna vez nos preguntamos que es lo realmente adecuado a la edad de dos o tres años? ¿De verás eso es necesario a esa edad? Yo no lo creo.

Sinceramente, todo tiene su etapa en la vida y hay que adecuarla a cada momento. No podemos pretender que nuestros niños conciban cierta sabiduría cuando aún no les corresponde. Todo tiene su lugar y su momento.

Y si hay algo de lo que deben disfrutar es de su infancia. De relacionarse con otros niños, de aprender cosas jugando, de crecer con tranquilidad y no con rapidez. ¿Para que el saber tanto desde tan pequeñitos? ¿Acaso no tendrán tiempo de aprender? Todo tiene su lugar y su momento.

Un lugar donde he aprendido a conocer las habilidades y sensaciones de los niños fue la Ludoteca Los Duendecillos, en la costa malagueña, mi lugar de residencia. Cuando pensaba que lo único que se debía hacer con ellos era tenerlos ocupados y cansarlos para que llegaran a sus casas totalmente exhaustos, tuve que modificar mis pensamientos, ya que ellos me han enseñado más cosas de las que imaginaba. Todo tiene su lugar y su momento.

En este lugar he aprendido a compartir con ellos, a escucharlos, a participar en sus juegos, sus cosas, sus sensaciones. A construir con ellos una torre o recorrer la sala principal reconociendo todos los dibujos de la pared. A pedir ir al baño o a sentarnos juntos a ver una película de Disney. Lo que han llegado a transmitirme ha sido tan grande que siempre tendrán un hueco en mi corazón. Todo tiene su lugar y su momento.

Y por fin he visto a unos padres que han antepuesto al aprendizaje que comentaba al principio otro tipo de valores, otro tipo de progresos. Han aprendido cosas, por supuestos. Números, letras, incluso en inglés. Pero sobre todo han aprendido a jugar y a compartir con los demás. A saber cuando tomar y cuando dejar. A respetar unas normas de convivencia y a crear unas nuevas. Todo tiene su lugar y su momento.

Cuando nos planteamos un lugar donde dejar a nuestro pequeño a temprana edad, debemos también tener en cuenta que valores iniciales queremos transmitirles y cuan queremos que sea su infancia para cuando la recuerden, lo hagan desde la alegría y el compañerismo. El que tiene que aprender, tiene tiempo de sobra para hacerlo. Todo tiene su lugar y su momento.

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  1. Bitacoras.com 21 abril 2012

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