23 octubre 2009 Noticias, Opinión

un bebe ruso es adorado como un verdadero dios

De vez en cuando nos llegan noticias tan sorprendentes que una no sabe si se encuentra inmersa en una realidad ficticia o en una ficción que busca la realidad a toda costa. Casos de milagros, estigmas, apariciones sobrenaturales o fenómenos extraños han sido y seguirán siendo un componente más de la naturaleza humana que, buscando respuestas, se sumerge en las manifestaciones religiosas con un ansia desmedida por explicar lo inexplicable. Pero si de algo cierto hay en todo ello, que yo no pongo en duda (¡válgame Dios!), también es verdad que existe mucho fraude, mucho negocio encubierto y demasiada mala fe revestida de santidad.

Y hoy hemos conocido el caso de un bebé ruso que, con tan sólo nueve meses, es el portador, según cuentan, de las bendiciones de Alá. Y es que lo que creían los padres que era una mancha de nacimiento se va convirtiendo, algunos días, en fragmentos del Corán escritos en una perfecta caligrafía sobre la piel del pequeño.

Se llama Alí Yakubov y vive en una, casi inaccesible, región rusa llamada Dagestán. Esto no impide para que, cada día, sean miles los peregrinos que se acerquen hasta allí para venerar al pequeño que ya se conoce con el sobrenombre de “el bebé de Alá”. Sus mismos padres están convencidos que su hijo ha nacido con una misión muy especial y es que ha sido elegido para llevar un mensaje de paz a la zona. Pero también el sacerdote local, un hombre respetado y con bastante prestigio, después de examinar al niño ha declarado que aquellos símbolos eran fragmentos del Corán que daban “gracias a Alá”.

Los padres, también, dan toda clase de detalles para que la historia resulte más fiable. Unas horas previas a que aparezcan los estigmas, el niño pasa toda la noche con mucha fiebre y llorando. A la mañana siguiente, el dolor desaparece con la aparición de los estigmas. Además, curiosamente, estas leyendas sólo son visibles dos días a la semana: los lunes y los viernes.

Pero toda la polémica ha estallado cuando varios organismos de protección a la infancia han avisado de un posible fraude en el que con sólo un poco de tinta y el silencio de un bebé, serían suficientes para jugar con la fe de más de tres millones de musulmanes rusos y la vida de una criatura inocente a la que se le está amputando su derecho a ser feliz.

Vía | La Sexta Noticias

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  1. Bitacoras.com 23 octubre 2009

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