24 julio 2015

Cuando el bebé crece lo suficiente para comer todo tipo de alimentos a los padres se nos abre un mundo de posibilidades que al principio pueden abrumar. Queremos que siga una dieta sana y equilibrada y que se acostumbren lo antes posible a los alimentos saludables que suelen rechazar al principio. Sabemos que hay que prevenir la obesidad y cuidar los dientes para evitar la caries, pero también estamos deseando compartir todos esos sabores que nos encantan o encantaban en la infancia. En verano nuestra memoria regresa inevitablemente a los helados de nuestra niñez.

No todos los helados son iguales. En 2014 Frigo se comprometió con los helados para niños, conscientes de la importancia de promover un estilo de vida saludable. Sus helados no pueden sustituir a alimentos esenciales como la fruta o la verdura, pero se pueden tomar ocasionalmente gracias a las medidas adoptadas por la empresa.

Todos los helados para niños de Frigo están elaborados con sabores cien por ciento naturales que provienen de zumos, frutas o aromas de origen natural. Ninguno contiene más de 110 kilocalorías, ni más de 3 gramos de grasas saturadas por ración y no llevan más de 20 gramos de azúcares añadidos por 100 gramos. Es decir, entran dentro de los alimentos de consumo ocasional y nos permite compartir con nuestro peque un rato dulce y refrescante.

Las novedades de Frigo para los niños este verano son el Koloriki y el Music Tornado cuyo palo es un silbato, que por propia experiencia os digo que funciona de verdad. Ambos son aptos para celíacos, aunque no son los únicos. Cuéntanos que cara pone tu bebé al probar su primer Calippo (el de fresa tiene un 15% de zumo de fresa y el de lima-limón un 10% de zumo de limón) o al ver su primer Super Twister (11% de zumo de limón, naranja y fresa). Por cierto, como pronto descubrirás si tu niño es pequeñito, lo más probable es que el helado te lo termines tu, así que oriéntale hacia tu favorito, será un disfrute compartido.

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