23 noviembre 2016 Entretenimiento

centro del carmen en valencia

En los últimos años hemos podido comprobar, con especial alegría, como los centros culturales y educativos se han abierto a nuevos aires, expectativas y corriente lúdicas en los que no existe ningún límite de edad ni capacidad. Pensar que un museo, por ejemplo, iba a ser el lugar perfecto en el que los niños pudieran jugar, a la que vez que aprender, era casi una utopía. Sin embargo hemos podido ver, a lo largo de este tiempo, como esos espacios de culto, llenos de sabiduría y belleza, han abierto sus puertas para que el futuro se empape de esa excelencia, dejando que los más pequeños participen de ella y empiecen a amarla y respetarla.

Museos de arte, de ciencia, de historia o de naturaleza, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos dejando que sean los propios niños los que experimenten y jueguen, comprobando que si les allanamos el camino será mucho más fácil que aprendan a valorar y amar la cultura en todas sus facetas. Generalmente estos talleres y exposiciones se hacen de forma puntual y para niños de una cierta edad, pero ¿te imaginas un espacio permanente dedicado, exclusivamente, a los bebés?

El Centro del Carmen, en Valencia, es uno de los edificios históricos más hermosos que se encuentran en Valencia. Se trata de un conjunto arquitectónico que ha sabido conservar todo su esplendor durante siglos, no en vano, y tras dejar de cumplir sus obligaciones religiosas, se convirtió, en el siglo XIX en Museo, en el que se encontraba también la Real Academia y Escuelas de Bellas Artes; lugar que ha ocupado hasta bien entrado el siglo XX. En la actualidad se ha convertido en un centro multidisciplinar relacionado, en exclusiva, con el mundo del arte dentro de sus múltiples manifestaciones.

Ahora, además, el Centro del Carmen, se ha convertido en pionero a la hora de crear un espacio único y permanente dedicado al mundo de los bebés. Es un espacio al que han llamado “Espai de Telles” y que ha sido diseñado por un grupo de artistas en colaboración con pedagogos y educadores. En él vamos a encontrar cuatro mesas de luz y a su alrededor se crean unos volúmenes y figuras concretas que recuerdan a los origamis. Además de varios espejos en los que los niños podrán explorar a partir de la observación y encuentro consigo mismos.

Vía | El día
Foto | Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana

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