26 mayo 2016 Salud

Hemocromatosis

Son muchas las enfermedades en las que interviene la genética y que podemos ser portadores sin que, siquiera, lo sepamos. No en vano, los expertos médicos nos recomiendan que sería conveniente que, antes de quedarnos embarazados, nos hiciéramos un estudio genético, para saber si somos portadores de algún tipo de enfermedad genética y que podemos transmitir a nuestro bebé.

Una de estas enfermedades, que se suele dar más en los varones que en las hembras, es la hemocromatosis. En nuestro país afecta a una de cada 500 o 1000 personas, y suele ser más frecuente en habitantes de Europa occidental y de raza blanca.

La hemocromatosis se caracteriza por una acumulación excesiva de hierro en el organismo, este hierro se almacena en distintos órganos y tejidos del cuerpo provocando distintos problemas, especialmente en el páncreas, hígado y corazón.

A grandes rasgos existen dos tipos de hemocromatosis, la que viene impuesta por la herencia genética, también llamada hemocromatosis primaria; y aquella que se adquiere con el tiempo debido a malos hábitos alimenticios o excesos con el alcohol. En ambos casos, la enfermedad se manifiesta en edad adulta y raramente durante la infancia. También existe la hemocromatosis neonatal que se desarrolla en el vientre materno por una grave insuficiencia hepática.

Los síntomas que suelen aparecer, aunque en cada caso puede resultar distinto, son fatiga, dolores articulares, pérdida de peso, falta de energía…A lo largo del tiempo, irá derivando en otras consecuencias más graves. El tratamiento consiste en eliminar el exceso de hierro sobrante del organismo, para ello se harán extracciones de sangre periódicas, además de llevar una dieta alimenticia estricta.

Vía | Genagen
Foto | Web consultas

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