30 abril 2014 Embarazo, Otros

Curiosidades historicas bebes y embarazos

A lo largo de los siglos la percepción del embarazo y la crianza de los bebés ha ido cambiando de forma considerable. Gracias a los importantes avances tecnológicos y las especialidades médicas y sociales, hemos conseguido, al menos en los países desarrollados, encontrar un equilibrio perfecto entre lo mágico y lo real. Aunque es cierto que las supersticiones siguen teniendo un hueco importante, cada vez se quedan relegadas en el último rincón, pasando a ser una mera anécdota que seguían a pies juntillas nuestras tatarabuelas.

Pero en nuestra historia, y no demasiado lejana, se encuentran ciertas curiosidades que resultan de lo más estrambóticas. ¿Te apetece conocerlas?

Para las mujeres del antiguo Egipto era complicado confirmar un embarazo, así que la creencia popular les llevaba, ante la duda, a orinar dentro de un saco en el que habían depositados granos de trigo y cebada. Si alguno de esos granos florecía, entonces significaba que la mujer estaba en estado de buena esperanza.

También los egipcios fueron los primeros en utilizar una herramienta para cortar el cordón umbilical del recién nacido. Se trataba de un cuchillo de sílex, que según las crónicas históricas, ya se utilizaba unos 5 mil años a.C. Si al principio era una herramienta de múltiples usos, luego se convirtió en un objeto especialmente venerado y mágico.

En el siglo XIX, unos laboratorios ingleses crearon un sirope, llamado de la señorita Winslow para que los niños durmieran plácidamente. Y lo hacían, casi, de forma milagrosa, así que se extendió rápidamente alcanzando una importante fama. Sólo terminó de venderse en 1911 cuando la Sociedad Americana lo prohibió ya que su ingrediente principal era la morfina. Y otro fármaco, esta vez para la tos infantil y que fue creado por Bayer a finales del siglo XIX, estuvo rondando por las boticas de todo el mundo y que, al final fue prohibido ya que estaba fabricado con heroína.

En cuanto al aseo y limpieza de nuestro bebé, también encontramos alguna que otra curiosidad. Los nativos americanos utilizaban, como pañales, un trozo de piel de conejo con pasto. Mientras que en los siglos XVII y XVIII no se aseaba a los niños después de haber hecho sus necesidades, porque se pensaba que la orina los mantenía alejados de las temidas infecciones. En el siglo XV, en cambio, se pensaba que si el hombre con el que mantenías relaciones y del que te quedabas embarazada, tenía un fuerte olor a pies, tu bebé nacería con mal aliento de por vida.

Y para terminar las leyes aplastantes del Imperio Romano. En aquella época no existía ninguna ley que protegiera a la mujer y seguía siendo la esclava de su marido de por vida. Así que sólo podían conseguir ciertas libertades si conseguían dar a luz a tres hijos vivos, claro que la tasa de mortalidad era especialmente elevada.

Vía | Baby Zone
Foto | Vida y estilo

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