Sabores novedosos

Sabores novedosos

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    9 mayo 2009     Comentario     2 minutos

A pesar de que siempre intentamos que nuestros hijos coman cosas diferentes, tenemos que aprender a respetar sus preferencias y ofrecerle las variantes poco a poco.

Los investigadores han dado a conocer que ya entando en la panza de la mamá los bebés tienen la capacidad de detectar el sabor dulce del líquido amniótico. Entre la semana 24 y 32 del embarazo el feto empieza a percibir el sabor dulce y el sabor ácido.
Cuando el bebé se encuentra fuera del útero tendrá la capacidad de ir desarrollando poco a poco la gama de sensaciones que componen el sentido del gusto (dulce, amargo, ácido y salado).

En esta etapa juegan un importante papel las papilas gustativas, cuyos nervios transmiten el mensaje al cerebro.
Algunas personas nacen con más papilas gustativas que otras. Esto explica porque los niños pequeños pueden tener tanta diferencia de gustos, a este factor debemos agregarle los hábitos familiares. Quedó demostrado que los alimentos que consumió la madre durante el embarazo determinan los gustos de los bebés.

Las personas que nacen con un alto número de papilas gustativas son más sensibles a las grasas. Se sabe también que los niños tienen más papilas gustativas que los adultos. Por ese motivo, quizás, cuando sea chico rechace algún sabor que con el correr del tiempo irá aceptando.

Te contamos todo esto para que así puedas llegar a comprender un poco mejor el acercamiento que tienen los niños con la alimentación sólida.

Con su chupeteo, el bebé empieza a conocer nuevos sabores. Primero el sabor dulce y a partir del quinto o sexto mes el salado (con la incorporación a su dieta de carnes y verduras), luego de un tiempo reconoce también el gusto ácido. Ya cuando tiene más de una la capacidad gustativa es muy similar a la de un adulto.

Debes tener presente que no todos los alimentos que tu hijo vaya probando serán aceptados de forma inmediata. Por ejemplo, si probamos con una verdura y vemos que no la acepta, no significa que no les gusten las verduras en general. Será cuestión de ir ofreciendole más variedades. También debes tener en cuenta, según los médicos pediatras, que un niño necesita 20 días para poder adaptarse a un nuevo gusto. Por este motivo tampoco deberías darte por vencida ante la primera negativa.

Fuente | Revista Ser Padres Hoy


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