Un parto cuesta 1.600 euros, una cesárea 3.000

Un parto cuesta 1.600 euros, una cesárea 3.000

Escrito por: Belén    21 junio 2010     3 Comentarios     3 minutos

La Ministra de Sanidad, Trinidad Jimenez ha anunciado que a partir de septiembre se entregará a los pacientes de los hospitales una factura informativa con el coste de su tratamiento. Es la llamada factura en la sombra, que al menos en la Comunidad Valenciana, se entrega desde hace tiempo junto al alta. No hay que pagarla, se trata de una medida que, supuestamente, concienciará sobre el coste de la sanidad y ayudará a quitar la idea de que es un servicio gratuito. No se si hay alguien que piense así, será quien no mire su nómina.

Entre los ejemplos que ha puesto la prensa se habla del coste de un parto y una cesárea en la Seguridad Social. El primero se valora en 1.600 euros y la segunda, si es complicada, en 3.000 euros. La polémica está servida porque ya hay quien confunde coste con beneficio. Los datos los ha proporcionado la directora general de planificación e innovación sanitaria de la Junta de Andalucía, Celia Gómez, quien explica que, “Partimos del presupuesto global de un hospital; y del número de procedimientos de cada tipo que realiza al año. Baremando estas pruebas y dividiendo el total sacamos el coste de cada intervención”

Por su parte el director general del Grupo Hospital de Madrid, Juan Abarca explica como funciona la facturación en un hospital privado, “Nosotros facturamos por concepto e imputamos al paciente por gastos concretos, de manera que con el informe detallado se lleva una factura muy delimitada”. Añade que la mayor parte del coste es en medicación y material y que al no tener tantos gastos fijos como la sanidad pública, en personal por ejemplo, sus costes son de alrededor de un 30 por ciento menores.

Como ya he dicho alguna vez, esa tendencia a pensar que las cesáreas se hacen por motivos económicos no la comparto, aunque puede que haya una minoría cuestionable que las haga por ese motivo. Una cesárea es una intervención quirúrgica, que requiere un quirófano, espacio que cuesta mucho más que un paritorio. La cesárea necesita de un instrumental, material, medicación y mayor anestesia que un parto. El tiempo de hospitalización por cesárea es mayor, en condiciones normales que el de un parto. La habitación no sale gratis, tiene costes, a mayor estancia, mayores son los costes. Todo esto es común en la sanidad pública y en la privada.

En la sanidad pública están prorrateando el coste del personal, en la privada generalmente, el médico factura según la intervención que realice. En un parto la presencia de la matrona puede ser suficiente. En una cesárea son imprescindibles el anestesista y el instrumentista, además del médico, eso como mínimo. Con lo que el facultativo ha facturado, paga a su equipo y el alquiler del paritorio o quirófano. Si nos olvidamos de este pequeño detalle, estamos dando datos falsos. Lo que recibe el ginecólogo tras cualquiera de las dos intervenciones es muy similar, a pesar de que la responsabilidad, el tiempo dedicado y su implicación es muy diferente.

Hay otros motivos menos lucrativos y más achacables a los pacientes que a los médicos, pero es más fácil cargar contra un colectivo, al que por algún motivo que desconozco se les imputa un desmedido interés económico y una falta de interés igualmente desmedida por sus pacientes. Hay una excepción, cuando la sanidad es puramente privada, es decir, sin la mediación de una mutualidad o compañía de seguros. Cuando ese es el caso, el médico puede pedir lo que quiera al paciente, del mismo modo que se hace en cualquier otra profesión liberal.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr-Facundo Batista


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