Los niños y sus problemas de visión más frecuentes

Los niños y sus problemas de visión más frecuentes

Escrito por: Sacra    27 julio 2009     6 Comentarios     2 minutos

El bebé recién nacido no tiene una visión definida y sólo ve claro cuando estás a 20 o 30 centímetros de su cara. Poco a poco y, dependiendo de sus necesidades, irá desarrollando su vista a lo largo de toda su infancia por lo que su agudeza visual no pasa de 0 a 100 de un día para otro. Está comprobado que, hasta los seis años, los niños no alcanzan la totalidad de su visión.

De todos modos esto no significa que los niños no tengan problemas de vista desde el nacimiento. Por eso es importante que estemos atentos a las señales que, una mal visión, nos pueden ir mostrand. Lo ideal sería poder detectarlos con la mayor prontitud posible para así poder atajarlos y corregirlos. Aquí os dejamos algunos de los problemas más frecuentes.

  • Astigmatismo. Se produce porque la córnea tiene forma irregular. En los bebés pequeños es difícil detectarlo aunque si vemos que el niño gira la cabeza para ver algo es porque con una parte de la córnea enfoca mejor. También puede quejarse de ver borroso. El único tratamiento es el uso de gafas.
  • Ojo vago o ambliopía. Es importante detectarlo antes de los dos años ya que esa visión que pierde el niño ya no se recupera. El ojo vago comienza cuando un ojo, o los dos, pierden una importante parte de visión. El cerebro recibe las dos imágenes y, puesto que una de ellas no se ve bien, acaba rechazando la imagen que ese ojo le ofrece. Por eso es importante detectarlo con tiempo ya que hasta los tres años se puede reeducar el cerebro para ajustar la visión. Los signos para detectarlo son: tuerce un ojo en ciertas ocasiones o cierra los ojos para enfocar, le duele la cabeza o tiene tortícolis, inclina la cabeza a un lado para ver las cosas, hace guiños o se frota los ojos a menudo. El único tratamiento es llevar gafas o parches y seguir, cuidadosamente, las indicaciones del oftalmólogo.
  • Estrabismo. Es cuando uno de los ojos, o los dos, se desvía de sus ejes oculares, es decir, la mirada no está alineada. En los bebés se puede confundir ya que se trata de un efecto óptico, de igual modo pasa con los niños orientales. El mejor para detectarlo es el pediatra.
  • La miopía y la hipermetropía se detectan en la edad escolar y, en ambos casos, la solución son las gafas.

Vía | Ser Padres


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