Mitos sobre la barriga de la embarazada

Mitos sobre la barriga de la embarazada

Escrito por: Leticia   @leticiadelpino    5 febrero 2013     11 Comentarios     2 minutos

Es normal que la barriga de la mujer embarazada sea objeto de todo tipo de adivinaciones, esto es por una serie de mitos que se han escuchado desde hace cientos de años, nosotros te contaremos porque la mayoría de ellos no son ciertos.

Existen diferentes mitos acerca de la barriga de una embarazada, nosotros te hablaremos de ellos. Verás como muchas de estas teorías no tienen ningún sentido. A todas las que alguna vez estuvimos embarazadas nos ha pasado pasar por la situación en que nuestra barriga se ha convertido en una especie de ‘diversión’, nuestras vecinas, amigas, conocidas, aseguran adivinar el sexo por la forma del abdomen, otras intentan darnos la fecha exacta de parto por la posición y muchas realizan una descripción exacta de su rostro por la forma de la barriga.

Todas estas adivinanzas comienzan a partir del cuarto o quinto mes cuando el embarazo se hace más notorio y duran hasta el día del parto. Según el Doctor Pluvio Coronado del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, muchas mujeres llevan estos mitos a las consultas, pero éstos no tienen ninguna valides, pero siguen existiendo por existir un 50 por ciento de posibilidades de que se cumplan, o sea, si por la dimensión de la barriga estiman que puede ser niña o niño, existe la mitad de las probabilidades de que atinen.

Antes que nada debemos pensar que cada embarazo es único, ni siquiera se repite exactamente igual en la misma mujer y que la apariencia de la barriga se vincula a diferentes factores que interactúan entre sí. Entre estos factores encontramos:

Edad de la mujer embarazada. Cuanto más grande es la mujer mayor será el tamaño de la barriga. En el tamaño del vientre no solo interviene el tamaño del bebé.

Tono muscular: cuando una mujer tiene poco tono muscular es lógíco que el peso se note mucho más. Por eso en ocasiones los segundos embarazos se ven más voluminosos que los primeros, o se hacen notar antes.

Otras de las causas son: situación fetal, ancho de la pelvis, aumento de peso en el embarazo, cantidad de líquido amniótico, etc… pero de estos motivos nos referiremos en un próximo artículo que te aconsejamos leer.

Vía | El Mundo
Foto | Flickr – Sofv


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