La hipertensión durante el embarazo, ese mal frecuente

La hipertensión durante el embarazo, ese mal frecuente

Escrito por: Sacra    1 julio 2009     7 Comentarios     2 minutos

Según un informe que presentó ayer la Sociedad Española de Hipertensión Arterial – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH – LELHA), una de cada diez mujeres padece hipertensión durante el embarazo. Este problema suele ser debido a diferentes motivos como, por ejemplo: las gestantes mayores de 35 años, primerizas o embarazos múltiples. Riesgo que se multiplica si, además, la mujer padece obesidad o diabetes.

Existen varios tipos de hipertensión desarrollados durante el embarazo. En la mayoría de los casos se trata de un aumento de la tensión arterial sólo durante el tiempo de gestación, desapareciendo a las pocas semanas de dar a luz. También existe aquella previa al embarazo, que persiste durante el mismo y que continuará una vez dado a luz. Y la más grave de todas es la denominada preeclampsia y eclampsia, donde la hipertensión viene acompañada de convulsiones, pérdidas de proteínas en la orina e hinchazón en distintas partes del cuerpo.

La mayoría de estos cuadros no revisten ningún tipo de gravedad para la madre o el bebé, siempre que se lleve especial cuidado en cumplir con los controles necesarios. Sólo en los casos más graves podrían producirse ciertas secuelas en el pequeño como son: retrasos en el crecimiento, sufrimiento fetal o parto prematuro. Es por eso que, en muchos casos, se opta por adelantar el momento del nacimiento a fin de evitar lo que podría ser un desenlace fatal.

A fin de mantener nuestra tensión a raya, la mejor medicina es mucho descanso y una buena alimentación. Debemos mantener una actividad moderada aumentando los tiempos de reposo. También es importante la postura que adoptemos durante el sueño, sobre todo cuando el embarazo ya está bastante avanzado. Lo mejor es acostarse sobre el lado izquierdo, ya que tanto boca arriba como sobre el lado derecho, el útero comprime la vena cava, con lo cual dificulta la circulación sanguínea.

En cuanto a la alimentación se aconseja una dieta rica en frutas y verduras y, a diferencia del resto de hipertensos, no es necesario -a no ser que se trate de casos graves- restringir la ingesta de sal.

Vía | Diario de Salud


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