Los diferentes llantos del bebé, su primer lenguaje

Los diferentes llantos del bebé, su primer lenguaje

Escrito por: Mónica M. Bernardo    18 julio 2010     6 Comentarios     2 minutos

Cuando un bebé llega al mundo todo es nuevo para él. A los pocos minutos empieza a entender lo que le gusta y lo que no, que tiene hambre, que está incómodo, que quiere dormir… aunque todavía no sepa en realidad lo que es y cómo se llama. Sin embargo, sí que tiene la necesidad de hacerse entender cuando algo le pasa, se llame como se llame, y la única manera que tiene de hacerlo es a través del llanto.

Cuando nace una de las primeras cosas que el bebé hace es llorar e inmediatamente nota como se le trata de reconfortar para que cese en su empeño. Por lo tanto, pronto empieza a comprender que ese es el modo de llamar la atención de su mamá y lograr que ésta atienda sus necesidades. A partir de ahí el niño desarrolla sus diferentes formas de llorar y en función de cómo sean y de cómo las pueda controlar querrán decir una cosa u otra.

Es cierto que cada niño es un mundo y cada uno de ellos llora a su manera. No obstante, existen una serie de patrones más o menos variables que pueden ser interpretados en casi todos los llantos de recién nacidos. Unas pautas que pueden de servir de ayuda a algunas madres que aún no le hayan cogido el toque al llanto de su pequeño. De hecho, la era de la tecnología ha traído consigo inventos para analizar e interpretar el llanto de los bebés, desde aparatos diseñados sólo para eso hasta aplicaciones para el móvil que lo hacen…

Sin llegar a tanta sofisticación, aquí os contamos los diferentes llantos que están identificados: los llantos verdaderos son enérgicos gritos que desaparecen cuando se cubren sus necesidades, generalmente de hambre que cesa en el momento en el que se le ofrece el pecho o el biberón. Los quejidos de protesta en cambio son intermitentes y no cesan hasta que un adulto se le acerca le habla, le tranquiliza, o le coge en brazos, por lo que se interpreta que el bebé lo que quiere son mimos.

Por otro lado existe el lloriqueo que empieza despacito y se va incrementando con el tiempo. Con este llanto aunque desaparece momentáneamente si se le intenta distraer, reaparece al poco más exasperado. Ocurre cuando el bebé está falto de sueño y se quiere dormir. Y cuando algo le duele, los dientes o algún golpe el llanto es un lamento prolongado que continúa con una contención de la respiración para estallar de nuevo en otro llanto.

Foto | TheGiantVermin en Flickr
Más información | ‘Educar con sentido común’, Javier Urra, Punto de Lectura


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