La Cesárea: experiencias de todos los colores

La Cesárea: experiencias de todos los colores

Escrito por: Sacra    10 enero 2013     11 Comentarios     2 minutos

Partiendo de la base de que la cesárea es una operación quirúrgica que puede afectar negativamente tanto a la madre como al bebé, y que solo debe realizarse en casos extremos o cuando el ginecólogo dictamine que hay un peligro o una severa dificultad en el parto natural, lo cierto es que se trata de una experiencia que hemos tenido que vivir muchas mujeres, por una u otra causa.

Tratándolo con la seriedad que merece, aunque quitando el mayor hierro posible, hace unos días tuve la ocasión de hablar con distintas mamás que habían pasado por el mismo trance que yo, algo que volvió a confirmarme la variedad emotiva, educativa y sentimental de los seres humanos que, afortunadamente, vivimos nuestras experiencias de forma individual, íntima y con la intensidad necesaria a nuestro carácter. Así me encontré con que mi modo de haber vivido el nacimiento de mi hija poco o nada tenía que ver con algunas de aquellas mamás.

La mayoría de ellas había sido por prescripción médica, algunas ya veníamos con una cesárea programada por lo que, durante esa espera, nos había dado tiempo a prepararnos, informarnos y, sobre todo, mentalizarnos.
Pero muchas fueron a última hora, de forma urgente, a fin de evitar daños mayores. Altas subidas de tensión, mala colocación del bebé, placenta previa o partos múltiples que se complican, hacen que el médico tome la decisión oportuna. Sólo en un caso, la aterrada mamá que no quería pasar por los dolores de parto, instó a su ginecólogo a que le preparara una cesárea, eso sí, en una clínica privada.

Pasado el tiempo, y ya olvidados los problemas de la recuperación, las angustias de los primeros días o los mínimos problemas que se puedan presentar a la hora de cuidar a tu bebé, nos quedamos con la única sensación que comparten todas las madres, hayan parido de forma natural o ayudadas quirúrgicamente: el amor inmenso que se siente ante los hijos. Más allá de lo que llamamos “natural”, “estético”, “histórico” o, incluso, “cómodo”, existe una labor que está por encima de nosotros y es la de procurar a ese pequeño ser todo un mundo de felicidad y bondades.

Así que después de mucho discutir si realmente habíamos sido más o menos madres por el hecho de traer a nuestros hijos por uno u otro agujero, brindamos por nuestra enorme suerte, sabiendo que, como en toda experiencia de la vida: todo lo que se hace con amor, tiene su recompensa.

Foto | Reproducción asistida


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