El cepillo de dientes infantil

El cepillo de dientes infantil

Escrito por: Sacra    20 septiembre 2009     10 Comentarios     2 minutos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la necesidad de mantener una buena salud dental desde la salida del primer diente. Tarea que, en muchos casos, se suele posponer hasta la consolidación de la dentadura total y definitiva, pasando por alto la importancia que los dientes de leche tienen en su posterior desarrollo. Es necesario que mantengamos una cuidada higiene dental del mismo modo que lo hacemos con cualquier otra parte de su organismo.

Para ello existen en el mercado, dependiendo de la edad y avance en la dentición, distintos tipos de cepillos de dientes que nos servirán para cuidar, al mismo tiempo que enseñar y crear el hábito, en una tarea saludable y necesaria que le va a acompañar el resto de sus días. Compuestos por unas características especiales que se adaptan a los gustos infantiles y a sus propias necesidades biológicas.

A partir de los cuatro meses es cuando el bebé empieza a alimentarse con papillas, es decir, ya introduce en su dieta otros elementos que, en mayor o menor medida pueden estar ‘ensuciando’ sus encías. Aunque todavía no le hayan despuntado los dientes, existen en el mercado unos mordedores de silicona que le ayudan en esta tarea. Estos mismos nos ayudarán cuando, alrededor de los seis meses, empiecen a salirle sus primeras piezas dentales.

Poco a poco iremos introduciéndole lo que son los cepillos de ‘entrenamiento’. Estos deben tener un mango antideslizante, el cabezal almohadillado y filamentos muy suaves que no le dañen las encías. Un par de veces al día, después de las comidas y, sobre todo antes de ir a dormir, será un buen hábito que no abandonará jamás.

Sobre los dos años ya debe tener toda la boca completa con lo cual ya podemos introducirle el dentífrico, eso sí, siempre controlando que no lo ingieran y enseñándoles a utilizarlo de forma correcta. El cepillo para estos casos debe ser pequeño, con el mango ergonómico, los filamentos suaves y un cabezal pequeño que le permita llegar a todos los rincones.

Es a partir de los 6 o 7 años cuando, con el cambio de dientes de leche a los definitivos, tendremos que ir buscando otros cepillos que, por su tamaño y dureza, les ayuden a seguir cuidando sus dientes de forma adecuada.

Vía | Bablia


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