14 junio 2010 Embarazo, Nutrición

el yodo es imprescindible en la dieta de los niños

El desarrollo neurológico de nuestro bebé abarca desde el momento de su gestación y hasta la edad de dos años, aproximadamente. Es por esto que resulta muy importante la presencia del yodo en la dieta, sobre todo para la mujer embarazada, así como en los primeros años de vida de nuestro pequeño. Una escasez de este mineral puede traer consecuencias graves que ya no podrán ser resueltas con posterioridad.

El yodo se encuentra en la glándula tiroides y su misión es alimentar a las hormonas tiroideas que van a colaborar en el desarrollo y maduración de nuestros órganos, especialmente, en el cerebro y sistema nervioso. Las necesidades diarias, para un adulto con buena salud, son mínimas (entre los 100 y 150 microgramos), pero hay etapas en las que debemos aumentar la ingesta de alimentos ricos en yodo e, incluso, tomar algún suplemento que nos aporte una dosis extra de este mineral. Este es el caso, por ejemplo, de la época gestacional donde, seguramente, nuestro ginecólogo nos lo va a recomendar junto al ácido fólico o la vitamina B12. De todos modos, siempre hay que pedir consejo al especialista sanitario ya que, en algunos casos, el exceso de este mineral durante el embarazo puede ser contaproducente.

Los casos más graves de déficit de yodo pueden llevar a un mal desarrollo mental, con lo cual el bebé puede sufrir retardo en el aprendizaje ya que su capacidad intelectual se le va a ver mermada. Está comprobado que, en términos generales, aquellas poblaciones que padecen esta carencia, sus miembros tienen un cociente intelectual mucho menor que aquellas otras en las que el yodo está presente en la dieta. También durante el embarazo, la falta de este oligoelemento aumenta el riesgo de sufrir abortos o anomalías congénitas.

Puesto que el desarrollo neurológico de nuestro niño va a continuar hasta los dos años, es importante que no descuidemos su alimentación, asegurándonos que recibe el aporte necesario de yodo en su dieta. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, dentro de el Grupo de Trabajo sobre los Trastornos por Deficiencia de Yodo, aconseja que durante este periodo se ayude con una aportación extra de 100 microgramos. De igual modo, si estas amamantando, debes tener en cuenta que tus niveles de yodo deben ser superiores a otras etapas de tu vida. En las algas, en el pescado o en la sal yodada se puede encontrar importantes aportes de yodo.

Vía | Guía del Niño
Foto | Eroski

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