8 agosto 2009 Consejos, Recién Nacido, Salud

en verano hay que controlar la temperatura del recien nacido

El sistema que regula la temperatura de los recién nacidos todavía no está suficientemente madura nada más nacer, por lo tanto los bebés son muy susceptibles a los cambios de temperatura, ya sean con el frío o con el calor. El cuerpo de un niño recién nacido no produce calor y, además, tiene mucha facilidad para perderlo pero, además, no posee un sistema reflejo maduro que nos de idea de si nuestro pequeño siente frío o exceso de calor, por lo que debemos llevar especial cuidado en controlar su temperatura.

Un recién nacido depende, exclusivamente, de las atenciones que le prestemos los adultos. Debemos tener muy en cuenta que el bebé necesita algo más de abrigo que un niño mayor o que un adulto. Bastará con que le vistas con una capa más de ropa que la que, generalmente, nos ponemos nosotros. Tampoco se trata de arroparlo hasta llegar al sobrecalentamiento, sobre todo ahora en verano.

Por eso lo mejor es seguir una serie de consejos que nos ayudarán a mantener a nuestro pequeño con la temperatura adecuada:

  • Si sales de paseo lo mejor es hacerlo en las horas más frescas, evitando siempre aquellas en las que el termómetro está más alto. Lo ideal para casa es mantener una temperatura de entre 21 y 23 grados.
  • El sudor en los lactantes les ayuda a regular la temperatura, así que si ves que tu bebé suda mucho eso significa que va bien abastecido de líquido. Es importante que le des de mamar siempre que lo pida incluso, si lo crees necesario, le puedes ofrecer un poquito de agua.
  • Intenta evitar los baños prolongados en la playa o piscina. Aunque no lo pueda parecer, también en verano surgen los resfriados.

Debes tener en cuenta que el recién nacido debe tener entre 35,5 y 37 grados de temperatura. Si compruebas que supera esta cifra o lo notas más colorado de lo normal o con temblores, sopor o adormecimiento, es posible que esté padeciendo un exceso de calor. Así que lo mejor es que le quites ropa y lo lleves a un lugar fresco. De todos modos, si no reacciona lo mejor es que lo lleves inmediatamente al médico, él sabrá valorar si se trata de algún proceso vírico o de un golpe de calor.

Vía | Guía del Niño

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  1. Bitacoras.com 8 agosto 2009

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