30 diciembre 2008 Consejos, Padres y madres

Intimidad
La noticia de la llegada de un bebé, puede suponer un distanciamiento físico de la pareja. A pesar de que las relaciones sexuales no están contraindicadas, salvo contadas excepciones, las fluctuaciones hormonales de la madre y el infundado temor de algunos hombres a perjudicar el embarazo, hacen que para muchas parejas se inicie un periodo de abstinencia.

Cuando nace el bebé, la situación no mejora. Comparte habitación con los padres durante una buena temporada y requiere tanta atención que es normal que el agotamiento físico haga mella en la pareja.

El niño acapara los mimos de sus padres e incluso cuando crece un poquito, se siente celoso si no se le incluye en un abrazo o un beso. Las madres, podemos centrar nuestos afectos en el pequeño, relegando al padre a un segundo plano.

Esto no debería ocurrir, la pareja tiene que seguir teniendo su espacio dentro de la familia. Podemos aprovechar estos días, en que el niño está acostumbrado a pasar mucho tiempo acompañado por sus abuelos o tíos, para hacer una pequeña escapada sólo para dos.

Tal vez sea el momento de encargar un hermanito.

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