14 febrero 2009 Noticias, Padres y madres

Portada The Sun
El Reino Unido se despertaba conmovido el pasado viernes con la jovencísima paternidad de Alfie Patten. Este niño de tan sólo 13 años acaba de estrenarse como papá. Pero ahí no acaba todo, ya que la madre del famoso bebé a su pesar, tampoco es mucho más adulta. Chantelle Steadman tiene 15 años. Una pareja de niños a cargo de otro niño.

No diré que va contra natura, porque hoy en día no hay que sorprenderse por casi nada. Sin embargo, es increíble comprobar con el aplomo con el que los chiquillos dicen haber decidido seguir adelante con su embarazo sin comentárselo si quiera a sus progenitores. De hecho, el padre de Alfie ha comentado que su hijo aún no es consciente de lo ocurrido, aunque aseguró al diario The Sun que siguió adelante porque: “Creí que sería bueno tener un bebé”.

Por su parte Chantelle asegura que es consciente de que cometieron un error, pero aseguró al mismo rotativo que en estos momentos “no cambiaríamos nada, seremos unos buenos padres”. Ambos jovencitos no fueron conscientes del embarazo hasta la semana doce, y guardaron su secreto hasta la semana dieciocho en que la madre de la niña sospechó que algo pasaba al comprobar que su hija estaba engordando más de la cuenta.

Aunque ni Alfie ni Chantelle creen que su infancia e incluso su juventud se ha terminado, lo más grave es que sus padres tampoco están muy alarmados. Parece ser que ni la dependencia económica de la nueva familia parece ser un problema. Ambos dependen de sus padres. En el caso de la nueva mamá esta situación se agrava ya que tiene otros cinco hermanos y su padre es desempleado.

Estoy convencida de que aunque no se puede tener un control extremo de lo que hacen nuestros hijos, gran parte de la responsabilidad de este tipo de acciones debe recaer sobre los padres. Son ellos quienes les tienen que animar a tomar decisiones maduras, incluso una vez llegados al embarazo.

Quizá la vida que le espera a la recién nacida no es la mejor teniendo en cuenta que ha sido fruto de un juego, un descuido, o (como dice su joven madre) un error. No es fácil ser unos buenos padres cuando se ha buscado la maternidad y la paternidad, más aún cuando acabas de dejar las muñecas y las canicas.

Vía | The Sun, BBC.

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