25 junio 2016 Consejos

trucos dormir gemelos

Una de las grandes preocupaciones con las que se enfrentan los recién estrenados padres es al sueño de su bebé. A partir de que el pequeño aparece en nuestras vidas, el descanso se suele convertir en una auténtica montaña rusa, haciendo que nuestra tranquilidad se desestabilice y las noches, en muchos casos, se conviertan en auténticas pesadillas.

Este “calvario”, al que muchos papás nos hemos visto sometidos durante algunos meses, incluso años, se multiplica si, además de ser sólo un bebé, viene acompañado por un hermanito. Los padres de mellizos y gemelos tienen que convertirse en auténticos malabaristas para que el momento del sueño sea lo más placentero posible. Algunos trucos, basados en la propia experiencia de los padres de nacimientos múltiples, nos pueden ayudar.

Los primeros meses

En teoría, y según los papás, no tiene porqué existir ningún tipo de problema. Mientras mamá alimenta a uno, papá está con el otro. Una vez han comido, ambos van a dormir. En esa etapa, a no ser que exista cualquier otro problema, la misión de nuestro bebé se limita a comer y dormir, por lo que resulta mucho más sencillo. A partir del octavo mes, más o menos, es cuando empiezan a revolucionarse, sobre todo si hemos decidido eliminar la lactancia materna.

Cada niño es un mundo

Si bien los mellizos y gemelos comparten un montón de cosas relacionadas con la genética, no podemos obviar que cada uno va a tener su personalidad y carácter propio. Es así como cada uno tiene su ritmo y necesidades propias. Lo mejor es aprender a escucharles y cumplir sus necesidades, incluso aunque no puedan expresarlas verbalmente. Aquí es donde el sentido común de los padres será fundamental.

Mellizos y gemelos

Trucos básicos

  • Cunas separadas pero juntas. De esta forma cada uno tiene su espacio pero, al mismo tiempo, se están viendo. Esto les dará seguridad, ayudándose ambos a tranquilizarse ante los momentos de más nerviosismo.
  • Presta atención a los dos por igual. Suele ocurrir, en muchos casos, que uno de los niños es más calmado que otro. Es así como, de forma instintiva, le prestamos más atención al que llora, se enfada o protesta. No caigas en ese error e intenta que los dos tengan los mismos cuidados y atenciones.
  • Dormirse en la cuna y no en los brazos es lo ideal, sobre todo porque es complicado mantener a ambos, con total seguridad, en el regazo. Podemos tenerlos en otro espacio previo a la cuna, pero cuando sintamos que ya les está entrando el sueño, es importante que lo consigan en el mismo lugar en el que van a pasar la noche entera. Así se evitarán sobresaltos si se despiertan a media noche.

Fotos | Somos múltiples y Laboratorio del lenguaje

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