18 septiembre 2017 Embarazo, Salud

depresión en el embarazo

Durante los nueve meses que duran la gestación, son muchos los estímulos que que percibe el bebé y que le influyen directamente en su desarrollo. Además de la herencia genética que aportan los progenitores, la situación de la madre, sus hábitos y forma de enfrentarse al embarazo son decisivos. Por eso cada día son más los estudios e investigaciones que intentan dar luz a algunos de esos misterios que determinan la salud del recién nacido.

Además de la alimentación o llevar unos hábitos saludables, en los que desterremos el tabaco o el alcohol, por ejemplo, también se ha hablado, largo y tendido, sobre la salud mental y emocional de la madre y la influencia que tenía sobre el bebé. Tener depresión, a lo largo de esos nueve meses, se asociaba con un retraso en el crecimiento fetal, teoría que ha quedado obsoleta frente a una nueva en la que se ha comprobado que la salud mental de la madre no afecta, en ningún momento, al bebé.

Mínimos riesgos en algún tipo de medicamentos

Los trastornos mentales más habituales durante el embarazo son tres: la depresión, la ansiedad y el pánico. Son muchas las mujeres que se invadidas por distintos sentimientos de angustia y miedo a lo largo de esos nueve meses. Gran parte de culpa la tienen las hormonas y sus revolucionarios comportamientos durante este periodo, pero en otras se agudiza un estado que ya existía con anterioridad.

El problema es que la madre, consciente de la influencia que tiene cada uno de sus gestos en el bebé, intenta reprimirlos, al mismo tiempo que se siente culpable por verse invadida por esos sentimientos. Saber que ese estado emocional suyo no afecta en el desarrollo del bebé es una tranquilidad.

embarazada en el medico

No abandonar la medicación aunque reducir la dosis

Se trata de una investigación realizada en la Universidad de Yale, en Estados Unidos, y en ella participaron más de 2.600 mujeres embarazadas. Gran parte de ellas sufrían problemas emocionales y muchas de ellas debían ser tratadas con distintos tipos de fármacos. Precisamente en ellos era donde se encontraba una ligera asociación con algunos riesgos para la gestación o el desarrollo del bebé. Pero, en ningún caso, y según esta investigación, eran tan relevantes como para abandonar el tratamiento.

Entre los más destacados encontramos bajo peso al nacer o problemas respiratorios, en otras casos, algunos antidepresivos, descontrolaban la tensión arterial de la madre. Sin embargo estos riesgos no eran suficientes como para ser considerados la causa definitiva de los trastornos.

La conclusión de los expertos es no abandonar el tratamiento durante la gestación pero sí intentar que la dosis sea lo más baja posible, además de ahondar en unos hábitos saludables en los que no falte una buena alimentación y algo de ejercicio.

Vía | Medline Plus
Fotos | Webconsultas y Descopera

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