13 abril 2009 Consejos, Nutrición

niño con pan

Una de las preguntas más frecuentes que reciben los pediatras es quizás la relacionada con la comida, todos los padres nos preocupamos cuando nuestros hijos no comen absolutamente nada o en el momento de las comidas que es una lucha.

Los primero que nos preguntará el médico es si esa inapetencia es desde siempre, ocasionalmente, o surgió luego de un proceso infeccioso. Por otro lado el profesional observará si su desarrollo pondoestatural (peso y talla) es normal, esto determinará si el niño está o no desnutrido.

Falsa inapetencia
En este caso se ubican los niños que toman grandes cantidades de leche pero no comen alimentos sólidos. Estos niños, se puede decir, que están alimentados de manera que no se cumplen los requerimientos para su edad cronológica.
En estos casos lo ideal es mejorar la técnica alimentaria, restar el significado patológico y calmar las ansiedades de los padres.

Apetito caprichoso
Cuando el niño se pone caprichoso a la hora de comer termina teniendo una dieta no equilibrada, incompleta e inadecuada. El niño ingiere ciertos alimentos baja determinada preparación y bajo circunstancias y caprichos que él impone. Este provoca que los padres terminen no alimentando a los niños de la forma adecuada otorgando todo tipo de concesiones. El niño conserva su actividad, está alegre y en la mayor parte de los casos se encuentra bien nutrido, pero a la hora de comer se niega a hacerlo.

Inapetencia verdadera
Este inconveniente se produce a consecuencia del inadecuado tratamiento de la falsa inapetencia o el apetito selectivo.
Es muy rara en los recién nacidos y en los lactantes. En el preescolar y escolar quizás pueden empezar a presentarse algunas manifestaciones de este tipo.
Por lo general este problema va relacionado a trastornos conductuales (terrores nocturnos, insomnio, enuresis). La tarea del médico en este caso consiste en detectar la enfermedad a partir de in examen del niño y de un interrogatorio de él y a su familia, a través de ello podrá asesorar y si es necesario recomendar un tratamiento psicológico.

Inapetencia orgánica
En este caso el niño tiene una perdida de hambre (hipolimia o alimia) o una disminución de las ganas de comer.

Este proceso puede darse de una manera brusca, gradual o a través del tiempo en forma muy lenta. El pediatra debe estar atento de descubrir clínicamente la existencia de la enfermedad.

Fuente| Nacer, una aventura

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