27 noviembre 2009 Consejos, Desarrollo, Opinión, Padres y madres

bebe durmiendo

Cada uno de los niños presenta diferentes necesidades de sueño. Igual que hay adultos que funcionan bien con seis horas de sueño, otros precisan ocho, unos chicos necesitan más y otros menos horas.

No podemos hacer que los chicos se duerman cuando nosotros queramos. Tenemos que ver cuál es el ritmo y cuál es el momento del día y de la noche en el que está más soñoliento para ajustar su reloj biológico.

El hecho de que el pequeño siempre se despierte y se duerma a la misma hora indica que su reloj está bien ajustado. Para saber si precisa más horas de sueño, habrá que evaluar si esté irritable o contento, no lo que duerme.

Más que intentar acostarlo antes, es importante mejorar sus rutinas, como separar el hábito de dormir y comer. Para eso, despertarlo sobre las 7.30 o las 8.00 y darle el desayuno en la sillita alta, empezando el día con él. Si después está soñoliento, permítele hace una siesta a media mañana y, si no tiene sueño, darle el almuerzo más temprano de lo habitual y ofrécele dormir.

La última siesta de la tarde no debería hacerla después de las 17.00. A partir de las 21.30 si ya ha cenado, establece un ritual para hacer alguna actividad tranquila con él: como por ejemplo, contarle cuentos. Después de ese momento no te aconsejamos que corra ni salte por ahí.

También sería beneficioso dejarlo en su cuna media hora antes de la hora habitual de dormirse, para que pueda conciliar el sueño. Esto se puede hacer si esta acostumbrado a pasar varios ratitos solo, pero si no, necesita compañía mientras se duerme. Entonces, el objetivo será conseguir que por el día pase ratos jugando a solas en su cuento.

Vía | Ser Padres Hoy

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