8 junio 2010 Educación, Opinión

Tengo un niño mentiroso ii

Continuando con el tema de la mentira infantil, recordemos que los padres deben estar atentos a diferenciar los momentos en que la mentira hace parte de una broma o un juego, y cuándo estas afirmaciones son producto de inseguridades o confusiones secretas que los niños se han guardado; cierto es que mentir es signo de poseer una gran imaginación y habilidades para crear y componer, pero esta no es razón para dejar pasar las mentiras, sin conversar con los pequeños y conocer sus razones para mentir.

Para terminar, existe el caso en que los niños que se han acostumbrado a la mentira, la utilicen como medio o instrumento para conseguir algo. Es diferente cuando dicen una mentira de broma, buscando que los padres se den cuenta de que miente y todos rían con el juego, al caso en que inventan un evento imaginario para engañar y confundir; es importante indicar a los niños, que si recurren a la mentira con frecuencia, perderán la confianza de sus padres y amigos.

Siempre tengamos en cuenta, que este tipo de mentiras no tienen la connotación moral que le asignamos al engaño de un adulto, como un episodio que debe ser sancionado con un castigo, haciendo sentir al niño culpable e inseguro ante la ira de quien lo corrige. Es mejor tomar una actitud serena y tratar de dialogar con el niño, para que se sienta en confianza y pueda expresar sus sentimientos con libertad.

Vía | Cra alta
Imagen | Ideas mx

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  1. Bitacoras.com 8 junio 2010

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