19 junio 2017 Recién Nacido, Salud

Té verde

A pesar de las prohibiciones, advertencias y alarmas, el alcohol sigue siendo consumido durante la gestación con total impunidad, obviando los terribles daños que podemos causar al bebé. Hace sólo unos días conocimos la escalofriante cifra, ofrecida por las autoridades sanitarias, de 119 mil niños nacidos cada año con el Síndrome de Alcoholismo Fetal.

Es así como desde el Hospital Clínico-Materno de Barcelona nos llega una investigación que puede ofrecer una gran ayuda a estos bebés, ya que se ha descubierto los beneficios de una sustancia que contiene el té verde y que, tras un año de tratamiento, podría aliviar los síntomas del TEAF (trastorno del espectro alcohólico fetal).

Mejoría en las habilidades cognitivas y de conducta

Según los datos que manejan las autoridades sanitarias, el 40 por ciento de las embarazadas siguen consumiendo alcohol. Este mal hábito provoca distintos problemas de salud en el bebé, cuyo desarrollo ve alterado, especialmente en el sistema neurológico. Problemas mentales, de conducta y aprendizaje, suelen ser los más habituales. En algunos casos, también le acompañan problemas físicos.

Esta nueva investigación ha demostrado que la administración de flavonoide epigalocatequina galato (EGCG), podría ayudar a paliar los efectos que sufren los niños con el síndrome de alcoholismo fetal. Esta sustancia se encuentra en las hojas de té verde y tras un año de tratamiento, los niños tienen una clara mejoría en sus habilidades cognitivas y de conducta, que suelen ser las más significativas en estos pequeños.

agresividad

Menos agresivos tras un año de tratamiento

Para llevar a cabo este estudio, se tomaron como muestra a 80 niños, de entre 7 y 11 años, que habían sido diagnosticados de TEAF. La idea era completar el tratamiento a lo largo de un año, aunque sólo la mitad consiguieron llevarlo a cabo. Después de este periodo se comprobó como había descendido la agresividad y tenían un comportamiento social más afable. De igual modo habían avanzado en expresión verbal y razonamiento.

Esta investigación ya se había realizado con anterioridad en niños con Síndrome de Down, comprobando los importantes beneficios que aportaba, especialmente en su comportamiento. Una vía natural y llena de posibilidades que se extiende a un buen número de problemas de salud infantiles.

Vía | Webconsultas
Fotos | Mindalia y Edukame

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