20 agosto 2009 Desarrollo, Educación, Padres y madres

tartamudea

El fenómeno sorprende a muchos de los padres. Un niño que ya ha empezado a hablar y que, también lo hacia, que quizás asombraba y hasta ponía orgulloso a la familia por lo elaborado y lo fluido de su lenguaje, empieza, de repente, a tartamudear.

Es relativamente frecuente que en torno de los 3 años, poco después de que un chico haya empezado a habar con soltura, se dé una fase pasajera de tartamudeo. Puede ocurrir como consecuencia de alguna crisis (nacimiento de un hermanito, comienzo del jardín de infantes, etc.…) o bien porque sí, sin causa aparente que lo explique.

El desarrollo del lenguaje no siempre sigue una evolución linealmente progresiva, sino que, a veces, se producen pequeños retrocesos, como una especie de respiro antes de seguir progresando. En algunas ocasiones, se da una continuidad entre las estructuras ya dominadas con soltura y otras más complejas que tienen que adquirirse, exigiendo una reestructuración que puede traducirse en un periodo de aparente torpeza.

La actitud que nosotros tomemos es muy importante. Si se actúa adecuadamente, esta fase será pasajera en un 80 por ciento de los casos. Mientras que si se cometen ciertos errores aumenta la posibilidad de que la tartamudez se instale y se perpetúe. Ayuda mucho hablarle despacio y tranquilamente, y reforzar la confianza en sí mismo mostrándoles amor y elogiando sus aspectos positivos. Si, pese a todo, los tropiezos son muy marcados y reprolongan durante varios meses, habrá que hacerle un examen especializado, por sise está instaurando un autentico trastorno que requiera un tratamiento especifico.

Fuente | Ser Padres Hoy

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  1. Bitacoras.com 20 agosto 2009

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