
Puede que a muchas mujeres no les suene el nombre de este fármaco, Talidomida, utilizado para combatir las náuseas provocadas por el embarazo durante los años cincuenta y sesenta. Pero si les decimos que fue el causante de malformaciones en muchos niños seguramente se les encenderá la luz y sabrán de lo que hablamos. Tal fue la magnitud de los hechos que a día de hoy todavía hay mujeres (como el caso de mi madre) que cuando sus hijas quedan embarazadas les dicen “intenta no tomar nada para las náuseas si puedes aguantarlo”.
Ese es el legado que ha quedado en la memoria de las mujeres que vivieron su embarazo durante esos años, desconfianza y miedo. No quiero ni pensar el sentimiento que ha quedado entre los afectados, tanto el de las madres como el de sus hijos con malformaciones. Por eso entiendo completamente la indignación que ha causado el discurso del dirigente de la farmacéutica Grünenthal.
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