
El edema o retención de líquidos es una de las consecuencias visibles más frecuentes durante el embarazo. Generalmente se manifiesta por la hinchazón de determinadas partes del cuerpo, especialmente en los tobillos. Y se produce debido al aumento de líquidos que genera el organismo como consecuencia de la revolución hormonal. De esta forma, estos líquidos que circulan por la sangre se traspasan a las células provocando entonces que se dilaten y consigan el visible hinchazón.
Aunque todos los cuerpos pueden ser susceptibles a padecerlos sí existen una serie de factores que lo van a predisponer como son el exceso de aumento de peso durante la gestación, en el caso de embarazos múltiples o en las épocas de verano o con mucha humedad en el ambiente. Aunque pueda parecer algo normal no debemos descuidarnos ni un segundo. La retención de líquidos de forma excesiva se puede ampliar a manos, rostro o cuello pudiendo provocar enfermedades renales o peeclampsia.






