
Para el poeta de Orihuela, Miguel Hernández, ser padre supuso una enorme alegría. La pena fue que, debido a las causas políticas y sociales de esos momentos, en los que estalló la Guerra Civil Española, nada pudo disfrutar de esa paternidad que tanto anhelaba. De todos modos nos dejó unos hermosos poemas dedicados a su esposa, a esa mujer que llevaba en su vientre toda la plenitud de su semilla.
Aunque Miguel Hernández tuvo que batallar en mil desgracias a lo largo de su corta vida, fue uno de los poetas más entregados a la causa de la vida y la alegría, y así lo demuestran sus versos, plagados de esperanza sobre el orondo vientre de la mujer embarazada.









