
Un pequeño estudio concluye que una vez superado el cáncer de mama, dar el pecho al bebé es seguro y beneficioso para madre e hijo. Siempre que sea posible fisicamente y que el tratamiento haya terminado, ya que durante el mismo está totalmente desaconsejado. Se pensaba que la lactancia podía provocar alteraciones hormonales que podrían derivar en una recaída, pero no es cierto, según Juan Guerra, jefe de servicio de Oncología del Hospital Universitario de Fuenlabrada.
El estudio del que hablamos lo ha realizado el doctor Hatem Azim, investigador del Instituto Jules Bordet de Bruselas. Con su equipo analizó datos de 20 mujeres que habían sido madres tras un tratamiento contra el cáncer de mama. La mitad de ellas amamantó a sus bebés y la otra mitad no. Tras cuatro años de seguimiento hubo dos recaídas, una en cada grupo. Según los autores esto demuestra que “el acto de amamantar no parece tener efectos perjudiciales en relación al cáncer de mama”. El equipo reconoce que la muestra es pequeña, aunque el resultado coincide con un estudio anterior. Pero, recuerdan que no es posible tener muestras más amplias en estos casos. Leer más








