
La tecnología es un instrumento de incalculable valor para conocer el desarrollo del bebé dentro del útero e incluso para poder tratarlo antes de su nacimiento. Las ecografías en tres y cuatro dimensiones se han convertido en los últimos años en una manera de acercarse al bebé, y de estrechar el vínculo entre los padres y sus hijos antes de verles la cara. Sin embargo, esta tecnología también ha servido para poder demostrar que los bebés son capaces de bostezar.
Para realizar este experimento que ha sido publicado en la revista PlosOne, los investigadores de las universidades de Durham y Lancaster realizaron ecografías en cuatro dimensiones a mujeres que estaban en la semana 24 a la 36 de gestación. Eligieron este intervalo del embarazo porque es cuando el bebé más se mueve.
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