
Tu bebé cada vez ocupa más espacio dentro de tu cuerpo. Tus órganos internos pueden comenzar a resentirse por las apreturas. Puede que te sofoques, pero no te preocupes que a tu bebé no le falta oxígeno, de eso se encarga la placenta. También puedes notar ardor de estómago e indigestión. Prueba comiendo poca cantidad varias veces al día y bebiendo mucha agua. No dejes de tomar fibra para ayudar a tu intestino.
Los ligamentos de tu pelvis se está separando para dejar hueco al bebé, por eso puede que tus andares sean un poco menos estilosos. Puedes tener molestias en los riñones, pinchazos en la tripa y calambres en las piernas. Todos son normales, si fueran dolorosos, consulta con tu médico. También tendrías que consultar en caso de tener contracciones dolorosas, si son regulares y frecuentes, cada 10 minutos o menos. Leer más








