
Incluso aunque nuestro bebé no tenga pelo, es importante que en su baño diario, prestemos también un especial cuidado a su cabello. En un principio nos servirá con pasarle una esponja húmeda con agua tibia y unas gotas de champú especial para él. De esta forma vamos a mantenerlo siempre limpio y cuidado, evitando que se le quede el sudor o pequeñas partículas de suciedad, y también evitaremos que se le forme la costra láctea.
Debes tener en cuenta, a la hora de bañarle, de lavarle el pelo lo último. A través de la cabeza es por donde nuestro niño pierde el calor, así que si se la mojas al principio ya estará con una sensación de frío durante todo el tiempo. También puedes emplear una visera a fin de evitar que le caiga agua a los ojos.









