9 marzo 2017 Salud

tabaco impregnado en el hogar

A estas alturas nadie puede sentirse ignorante ante los graves perjuicios que provocan ciertos hábitos a lo largo de nuestra vida. Uno de ellos, y que durante muchísimo tiempo ha sido visto en la sociedad como un símbolo de distinción, es el tabaco. Fumar es uno de esos malos hábitos, que crean una fuerte adicción, y que resultan altamente perjudiciales en nuestro organismo, no sólo para el propio fumador, sino para todo aquel que convive en su alrededor.

Fumar durante el embarazo entraña gravísimos riegos en la salud del bebé, provocando daños irreversibles que, en la mayoría de los casos, le acompañarán el resto de sus vidas. Pero ¿alguna vez te has planteado qué pasa en los hogares en los que conviven bebés y fumadores? Incluso aunque el pequeño no perciba directamente el humo, el rastro de la nicotina sigue presente a su alrededor, provocando importantes daños.

No sólo el humo del tabaco perjudica

Desde el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley de California, Estados Unidos, nos ha llegado un estudio relacionado con el efecto del tabaco que queda impregnado en nuestro hogar, especialmente en los niños pequeños. Es conocido como tabaco de tercera mano y, según parece, resulta especialmente nocivo en el desarrollo inmunológico del bebé.

Es cierto que con la ley antitabaco se ha logrado reducir, en gran número, las afecciones y problemas, especialmente respiratorios, que se añadían al uso del tabaco. Pero lo que muchos olvidamos es que no sólo el efecto del humo directo es perjudicial, la nicotina queda impregnada en los muebles, la ropa o el pelo, por eso también tiene sus efectos adversos incluso aunque evitemos fumar delante de los niños.

el tabaco y sistema inmunologico

El tabaco impregnado en el hogar altera su sistema inmunológico

Este estudio se ha realizado con un grupo de ratones a los que se les ha dividido por edades: desde bebés hasta adultos. A todos ellos se les ha expuesto con paños impregnados en el humo del tabaco. El resultado ha sido altamente esclarecedor: los ratones bebés veían alterado su sistema inmunológico. Esto se comprobaba viendo como el recuento de sus células en sangre se veía mermado. También se comprobaron otras alteraciones como una importante bajada de peso. Los cambios en los adultos eran mucho más leves.

El sistema inmune de los bebés se va desarrollando a lo largo de sus primeros años, por eso es importante que durante este desarrollo se vean protegidos de cualquier elemento que pueda alterar ese proceso. No debemos olvidar que, durante ese periodo, nuestro bebé está en contacto con el suelo, gateando, apoyándose en los muebles… y todas esas sustancias nocivas están en continuo contacto con su organismo.

Vía | Redacción Médica
Fotos | Webconsultas y Pequelia

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