11 enero 2018 Otros

Bebés y culturas del mundo

Traer un nuevo ser a la vida sigue siendo un acontecimiento irrepetible sea cual sea nuestra creencia o cultura. El milagro de un nuevo nacimiento es uno de esos misterios que, aunque de formas distintas, más o menos racionales, son un motivo suficiente para alzar nuestra esperanza a la vida, confiando en la naturaleza y en ese futuro que nos depara al perpetuar la especie.

Todas las culturas realizan ciertos rituales ancestrales con el fin de proteger a este nuevo ser que llega al mundo y el que ha de adaptarse con la mayor prontitud posible. La mayoría de estos gestos antiguos, en la mayoría de los casos, supersticiones, sirven para proteger su salud, tanto física como psíquica, aunque la mayoría de ellos llevan un componente religioso o espiritual. A pesar de que los tiempos nos empujan hacia cierta modernidad, la verdad es que la mayoría se conservan, resultando especialmente curiosas. ¿Quieres conocerlas?

Rusia y las fotos

Seguro que en alguna ocasión habrás escuchado aquello de que una fotografía capta el alma del modelo y se la roba para siempre. En la actualidad, que resulta ser una de nuestras aficiones favoritas, nos parece totalmente ridículo. Sin embargo, en Rusia, al menos en algunos núcleos culturales más arraigados en las costumbres ancestrales, siguen manteniendo esta idea, al menos con los recién nacidos.

Según esta leyenda, hasta que el bebé no cumpla, al menos un mes de vida, no se le debe hacer ninguna foto ya que alguien, a través de este gesto, al parecer inocente, puede provocar un mal de ojo y que el bebé caiga enfermo, incluso llegando a la muerte. Es por ello que durante este periodo el bebé solo tiene contacto con los familiares más cercanos, obviando las salidas al exterior y las visitas de amigos o familiares más lejanos.

Grecia y los espejos

Otra de las supersticiones que van ligadas al alma de los bebés es aquella que nos llega desde Grecia, incluso también extendida a otros países. En este caso, más que con las fotografías, aunque relacionada con la imagen primera del niño, nos remite a los espejos.

Según los griegos, los bebés no deben mirarse en el espejo durante sus primeros días de vida, o al menos hasta que sean bautizados. Según parece, mientras el recién nacido no haya pasado por el rito religioso puede ser víctima de un robo de su alma a través del reflejo que ofrece el espejo. Puesto que el niño no puede, por sí mismo, buscar un espejo, los padres que creen en esta superstición evitan tenerlos cerca durante este primer periodo de su vida.

Bebé ante el espejo

India y los nombres

El continente asiático es uno en el que más tradiciones y supersticiones se concentran en torno al mundo de los recién nacidos. En la India, por ejemplo, al igual que pasa en otros países, es fundamental no pensar el nombre de los bebés hasta que hayan nacido. Es así como, incluso sabiendo el sexo del bebé que viene en camino, no es recomendable pensar un nombre para él. Según esta superstición, lo mejor es esperar hasta su nacimiento, al parecer podría tener un mal augurio, sobre su salud, si se les imponía un nombre antes de su nacimiento.

Japón y los rituales ancestrales

El país del sol naciente tiene una serie de leyendas y supersticiones que, aunque vienen de muy lejos, todavía se siguen practicando con total normalidad para los recién nacidos. Curiosas tradiciones y rituales que acompañan a los bebés desde sus primeros días.

bebé japonés

La primera se llama “Oshichiya” y es un ritual que se realiza la séptima noche de vida del bebé y en el que se anuncia, de forma oficial, su nombre. El siguiente ritual, llamado “Omiyaraimi”, se lleva a cabo cuando cumple un mes y debe realizar una visita al santuario más cercano al hogar. Pero será cuando cumpla un año el momento para realizar una gran fiesta, si entonces el bebé ya anda se le carga con un “mochi” (un pastel de arroz) con el que será bendecido.

China y el mes de descanso

También China es cuna de culturas ancestrales que guardan arcanas tradiciones en torno a la vida de sus recién nacidos. Una de las más llamativas, y que todavía se siguen conservando en la actualidad, es la conocida como “Sentarse el mes”. Aunque tiene una antigüedad de más de dos mil años, resulta tan sorprendente, y casi novedosa, que bien podrían aplicarla en muchas sociedades modernas.

Las mujeres chinas, una vez han dado a luz a su hijo, se quedan en casa con el bebé durante un mes completo. Este acto tiene múltiples beneficios, además de la total recuperación de la madre tras el embarazo y el parto, también se consigue crear un vínculo mucho más estrecho entre ambos.

Vía | Huffington post
Fotos | Pigeon, Eres mamá y Guía infantil

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