1 octubre 2015 Otros, Padres y madres

Soy Padre: De visita

Cuando se tiene un bebé las visitas son ineludibles. Toda la familia querrá ver al nuevo integrante y, por supuesto, interactuar con él. Las situaciones que se lleven a cabo, sobre todo durante las primeras semanas, pueden llegar a ser bastante curiosas. Nosotros hemos podido experimentar algunas de ellas con resultados espectaculares, en ocasiones. ¿Cómo es que el niño reciba visitas?

En primer lugar, tengo que decir que el niño se muestra muy contento con todas las personas. No importa que las conozca o que nunca las haya visto. Siempre responderá con una sonrisa. Incluso se levanta riendo. El cariño es recíproco con todas las partes: la gente se muestra encantada y enseguida empiezan a hacerle gracias. Y eso llena a todos de alegría.

El niño ya conoce a gran parte de la familia. Incluso, si estamos en la calle presta atención cuando ve a alguien que conoce. De hecho, intentamos que todo esté perfecto ante la posibilidad de visitas inesperadas, cuidando todos los detalles para evitar molestias.

Generalmente, cuando la gente viene a ver al niño les ofrecemos lo mejor para que puedan verlo, jugar un poco con él si se puede. Se suele hablar de todos los aspectos concernientes al mismo, con educación, ayudando siempre en la medida de lo posible. No se extienden más de dos o tres horas, asegurando que volverán debido a la buena experiencia que han tenido. Algo que, la verdad, nos sienta muy bien.

Otros consejos para las vistas

Soy Padre: De visita

Puede ocurrir que seamos nosotros, junto con el niño, los que hagamos las visitas. En ese caso no sucede nada anormal, ya que las personas que nos han invitado suelen adaptarse con el fin de recibir al nuevo integrante de la mejor manera. Incluso le compran juguetes para que la visita sea acorde a las necesidades del niño. Algo que se agradece bastante: además de conocer a más gente, se divertirá.

Por último, un consejo: no siempre existen momentos disponibles para hacer visitas. Habrá muchas horas del día en las que el niño necesite calma. En este aspecto, son los propios padres los responsables de decir que no a las invitaciones que se emitirán. Tanto el bebé como la familia necesitarán momentos de tranquilidad que deben ser otorgados. No os enfadéis si os dicen que no por este motivo. Tened en cuenta que ir acompañados del bebé es una alegría, pero también conlleva una serie de cuidados y responsabilidades. Hay momentos para todo.

Ya sabéis que para realizar visitas todo tiene que estar preparado. Ninguna de las dos partes debería llevarse molestias. Eso sí, es aconsejable que ambas pongan esfuerzos con el fin de que todo esté correcto. Estoy seguro que al final os gustarán más de lo que se dice. Al menos, eso es lo que me ha pasado a mí.

Fotos | Pixabay – Greyerbaby | Pixabay – PublicDomainPictures

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