23 septiembre 2015 Padres y madres, Seguridad

Soy Padre: Los niños son de goma

Muchas veces me han dicho el conocido refrán: “Los niños son de goma“. Al principio me extrañaba escuchar algo así, aunque con el tiempo me he dado cuenta de a qué se referían. No es que los niños, de verdad, estén compuestos de goma. Es una referencia a las veces que se caen, y en las que no suele pasarles nada.

Como actitud personal, siempre llevo el máximo cuidado con el niño y nunca le ha pasado nada. De hecho, son varias las ocasiones en las que no he ido por determinada calle simplemente por precaución. ¿Qué pensaríais si os dijera que incluso los adoquines sueltos me dan miedo? Quizá es que tenga un cuidado extremo, pero lo cierto es que intento que todo salga a la perfección.

Es evidente que los niños se caerán en múltiples ocasiones. Yo mismo me acuerdo de mis propios tropiezos, ante los que la suerte me ha ayudado en cierto manera. Sin embargo, que los números y refranes no os engañen: siempre hay que tener cuidado con los niños.

No hay que olvidar que los niños crecen, por lo que sus cuerpos experimentarán una gran cantidad de cambios. Y las caídas también pueden provocar daños. Especial cuidado con zonas como la cabeza y la espalda, sitios especialmente vulnerables. Es evidente que habrá momentos bastante tensos como cuando empiezan a gatear o a andar. Estarán expuestos a diferentes tipos de peligros, hay que tener mucho cuidado ya que las probabilidades de golpes son muchas.

En mi experiencia, no hemos tenido este tipo de golpes y sustos. Todo ha transcurrido bien, sin momentos tensos. No obstante, somos nosotros mismos los que intentamos ayudar al niño para que aprenda a gatear y a andar. Por supuesto, tiene sus caídas, aunque hemos adaptado la zona en la que está con un colchón que no provoca problemas.

La próxima vez que os digan que los niños son de goma, no os lo toméis al pie de la letra. Ya sabéis que caerán en bastantes ocasiones. Intentad que estén acompañados la mayor parte de las veces con el fin de no llevaros disgustos. Por supuesto, no olvidéis que debéis fomentar su aprendizaje.

Foto | Pixabay – edtribo

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