21 febrero 2016 Otros, Padres y madres

Soy Padre: Los miedos del primerizo

Desde siempre le he tenido cierto miedo a los niños pequeños. A hacerles daño. Pensaba que eran tan vulnerables que con solo tocarlos podía provocarles cualquier tipo de problema. De hecho, no han sido pocas las veces que, en la familia, he salido “huyendo” de ellos porque no quería provocarles ninguna molestia. El pavor disminuía un poco con el nacimiento de algunos miembros cercanos. Niños pequeños con los que me llevo muy bien y con los que no dudo incluso en bromear si se presenta la ocasión.

Sin embargo, la primera gran prueba de fuego estaba en el nacimiento de nuestro niño. Todavía tengo en la cabeza esos momentos en los que me decían que había que tener mucho cuidado con los bebés. El miedo lo he tenido en el cuerpo hasta hace pocos meses, con algunas pruebas que he superado satisfactoriamente. Al final no era tanto como pensaba.

Momentos de miedo

Soy Padre: Los miedos del primerizo

El miedo era generalizado, es decir, nada más pensar que tenía que interactuar con el bebé me entraban escalofríos. Se trataba de una simple desconfianza en mis actos que me hacía pensar que, ante cualquier cosa que hiciera, iba a provocar un daño hacia el niño. Si me encomendaban alguna tarea, no eran pocos los sudores fríos. Un ejemplo: durante las primeras noches me quedaba muy atento de todo lo que hiciera el bebé. Y si hacía algo raro (por ejemplo, dar un suspiro) mis nervios se ponían a flor de piel.

No hay duda de que mi inexperiencia me ha hecho pasar por malos momentos. Aunque ha habido tres instantes durante los que he tenido que coger fuerzas para hacerlo todo bien:

  • A la hora de coger al niño: eso de que el cuello sea más sensible durante las primeras semanas provocaba que yo mismo estuviera estático cuando lo cogía. Cuando estaba en mis brazos, echaba todo el cuerpo hacia adelante y parecía una cúpula más que una persona. Poco a poco me he deshecho de este temor. Está claro que actualmente lo cojo de mil formas diferentes.
  • Cuando le cambiaba el pañal: la manera de quitar los excrementos, la limpieza, la colocación del nuevo pañal y los numerosos movimientos del niño provocaban en mi un lío de proporciones épicas. En ocasiones sigo haciendo gala de mi inexperiencia, aunque ahora todo me parece más sencillo. Eso sí, suelo estar casi 10 minutos luchando para poner bien el nuevo pañal. Es lo malo de intentar ser perfeccionista.
  • En el carro: debo admitir que el carro me provocaba desconfianza. Se movía mucho, a veces no giraba convenientemente (a mi parecer) y me daba sensación de que iba a tener problemas con él. Incluso yo caminaba lentamente. Menos mal que la experiencia me ha demostrado que puedo ser un buen “conductor”. Ya me atrevo hasta con los terrenos más complicados.

Si los nervios ya eran masivos, os podéis imaginar cómo me ponía en estas situaciones. Mi cara y mi cuerpo eran un cuadro digno de ver.

Recomendación para primerizos: adquirid experiencia

Soy Padre: Los miedos del primerizo

Debo decir que, aunque tenía mucho miedo por el daño que pensaba que iba a hacer casi seguro, rápidamente y con ayuda pude tirar hacia adelante e ir aprendiendo todo lo que conlleva tratar con un bebé. Personalmente no tengo una regla exacta para perder el miedo, aunque sí recomiendo adquirir experiencia y confianza en uno mismo, conociendo que, si las cosas se hacen bien, tendréis éxito.

Una de las cosas que hago cuando tengo dudas (sí, todavía existen) es la de pedir ayuda a mi pareja. Ella lo hace y yo lo repito todo hasta que tengo la suficiente experiencia como para realizar lo que sea sin problemas. Ya sabéis que nadie nace aprendido. Puede que el texto no os parezca conveniente, con miedos infundados, pero estoy seguro de que más de un padre primerizo estará en mi misma situación. No os preocupéis, tened paciencia.

Actualmente apenas tengo miedo a tratar con el niño. La gran cantidad de experiencia conseguida ha hecho que, si bien no sea perfecto (cosa que dudo, la verdad), sí que pueda manejarme bastante bien en la mayoría de tareas. El hecho de ser primerizo lo voy dejando atrás poco a poco. No tengáis miedo, todo se consigue con esfuerzo.

Por último, un detalle curioso: si el niño con el que esté interactuando es un desconocido, los miedos vuelven a hacer acto de presencia. Sigo creyendo que puedo hacerle daño de cualquier forma. Creo que esto ya empieza a ser grave. Es broma.

Fotos | Pixabay – dayanacerizola0 | Pixabay – jakobking85 | FlickR – Andrés Nieto Porras

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