2 marzo 2016 Otros, Padres y madres

Soy Padre: Más pasos

Hace unos días comentaba un logro que el niño había empezado a hacer: dar sus primeros pasos. Por aquél entonces todo se limitaba a un poco de equilibrio y a algunos pasitos. Aún así, ya apuntaba maneras y poco a poco demostraba que quería estar de pie, observando, e incluso atreviéndose a soltarse de vez en cuando. Por supuesto, le estábamos mirando y comprobando lo que se atrevía a hacer, ayudándole en el caso de ser necesario.

La nueva sorpresa ha llegado hace unos días. Estábamos jugando con el niño, así que se nos ha ocurrido ponerlo de pie. Queríamos comprobar su equilibrio y la posibilidad de que quisiera andar aún más. Estábamos en lo cierto: en cuanto el retoño ha comprobado que tenía los pies sobre una superficie, ha comenzado a dar pasitos hacia adelante. Y no ha parado: hemos estado casi media hora andando sin descanso. Incluso girando si nos quedábamos sin camino.

Para que se sintiera seguro, le hemos ayudado cogiéndole las manos y soportando su peso, además de estar a su alrededor con el fin de evitar que se cayera si se resbalaba. Después de una vuelta por la casa, estas medidas apenas han sido necesarias: solo necesitaba apoyarse en una mano para andar rápidamente. Ya os podéis imaginar la alegría que nos hemos llevado. De hecho, es muy probable que ande más o menos solo en cuanto pueda aguantar más el equilibrio.

Las caídas, el principal miedo

Soy Padre: Más pasos

Una de las cosas que más miedo nos dan son las caídas. Aunque las opiniones que leemos y escuchamos afirman que, antes de andar, los niños “se caen muchas veces“, lo cierto es que queremos evitar que eso suceda. Por eso, las medidas que le ponemos son extremas: cuidar los lados, estar siempre pendientes, ofrecerle un punto de apoyo hasta que mantenga el equilibrio perfectamente, etc. Sinceramente, yo mismo evito todo lo posible que se haga algún tipo de daño. Por mínimo que sea.

Lo que estamos haciendo durante estos días es ayudarle a andar un poquito para que tenga la confianza necesaria como para andar mejor. Le sujetamos por varios lados, aunque también le damos la libertad suficiente como para que vaya aprendiendo a andar sin la necesidad de tener que agarrarse. Y ya se ha mantenido de pie sin ayuda en más de una ocasión.

La verdad es que ver cómo tu hijo da cada vez pasos más grandes y apenas necesita apoyos para andar es una alegría muy grande. Incluso me atrevería a decir que es una de las mejores cosas que he visto en mi vida. Ya os podéis imaginar la satisfacción que tengo.

Fotos | Pexels – LEEROY.ca | FlickR – Bill G.

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