20 enero 2016 Nutrición, Padres y madres

Soy Padre: Leche de vaca

En una entrada anterior ya comentaba las características de la leche de crecimiento y la posibilidad de darle leche de vaca a nuestro bebé. Existían muchas dudas al respecto, por lo que el consejo final era bastante claro: preguntar al pediatra. Nadie mejor que estos profesionales para recomendaros al respecto. Pues bien, aprovechando una reciente revisión y el hecho de que queremos empezar a proporcionar leche de vaca como alimento habitual, nos animamos a preguntar a su médico sobre la misma.

La respuesta ha sido más que clara: tras los primeros 12 meses, el niño puede tomarla sin problemas. En estos momentos está ingiriendo la conocida leche de crecimiento. Aunque, después de la confirmación, no hay duda de que no la tomará durante mucho tiempo más. Preferimos, en todo caso, que beba la leche de vaca. Si el pediatra ha confirmado el hecho es que no habrá problemas.

A destacar un concepto: aunque el niño puede tomar leche de vaca, esta debe centrarse en la semi-desnatada. Es decir, ni entera ni desnatada. Al menos hasta nuevo aviso, el retoño seguirá con este tipo de leche. Es evidente que puede seguir con los demás alimentos como, por ejemplo, la papilla. Incluso puede aventurarse con algunos elementos semi-sólidos. De hecho, existen productos preparados para tal efecto que puede ingerir sin problemas.

El próximo paso que daremos en cuanto a la alimentación del niño ya lo conocéis: cambiar la leche de crecimiento por la de vaca. Una modificación que se realizará próximamente. En cualquier caso, nosotros hemos preguntado al pediatra porque se trata de un aspecto muy importante. Os aconsejamos que hagáis lo mismo antes de realizar cualquier operación al respecto. En un principio se confirma que la leche de vaca es buena a partir del año. Pero ya sabéis que cada niño es un mundo.

Foto | Pixabay – tatlin

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