21 octubre 2015 Consejos, Padres y madres

Soy Padre: Enseñando el horario

Una de las cosas de las que más se quejan las personas que son padres es de los horarios. Ya sabéis que, cuando se tiene un bebé, los hábitos se trastocan: es necesario que coma cuando quiera, que duerma cuando quiera, y que haga sus necesidades cuando quiera. Y tendremos que estar ahí para ayudarle y atenderle. Un aspecto que ya ha dado más de un problema.

Hace unos meses conocimos a una mujer que nos dijo que lo peor eran los primeros meses. En cierta manera tenía razón debido a que son los más movidos. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que, cuando se hacen con amor, las tareas de ser padres no son para nada sacrificios. Tras mis primeras experiencias como padre, una cosa me ha quedado clara: es recomendable establecer una pequeña rutina, consiguiendo que el bebé se habitúe a ella.

Normalmente, los niños se acostumbran a los horarios entre los dos y cuatro meses de edad. De hecho, recomiendo que según vaya creciendo tenga un ritmo de vida (el cual podéis en ocasiones establecer vosotros) más o menos habitual y diario. Esta última norma no se cumple, en ocasiones, de manera obligatoria. En nuestro caso, el propio niño pide solventar sus necesidades a una cierta hora. Y suele coincidir con las nuestras.

Aunque la tarea parezca complicada, os recomiendo ir guiando los horarios del niño, enseñándole las horas a las que puede realizar las cosas, para que lleve a cabo una cierta habitualidad en sus acciones. Por ejemplo, podéis darle el biberón a una determinada hora para que duerma poco después. Esta acción suele dar muy buenos resultados.

Los horarios se irán haciendo más estables conforme vaya creciendo. Estad muy atentos a este punto, ya que os ayudará. Incluso podréis llegar al momento en el que toda la familia tenga unos hábitos comunes.

Foto | Pixabay – TawnyNina

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