20 agosto 2015 Nutrición, Padres y madres

Soy Padre: Cambiando la comida

Una de las cosas de las que se me advirtieron antes de que naciera el niño era el tema de la comida. Aunque ya sabía que al principio solo iba a tomar leche, poco a poco le tendríamos que ir cambiando los alimentos. De hecho, me llevé una gran sorpresa al ver todos los productos disponibles. La variedad es tan grande (sobre todo en cuanto a marcas) que podríamos estar tardes enteras mirando artículos.

Nuestro niño ya come otros alimentos como, por ejemplo, pequeñas galletitas que se pueden mezclar con líquidos, y que más adelante le servirán para aprender a coger la comida. Pero, claro, a los seis meses hemos tenido que cambiar la leche. A eso hay que añadir que a vuestros niños podéis darles varias marcas. Aunque, si notan la diferencia, es posible que tengáis algo más que un problema sencillo.

No hablamos solo de leche, por supuesto. Tened en cuenta que al niño le gustarán unas comidas más que otras. Si le dais algo que no sea de su devoción, es posible que os escupa, eche la comida o incluso vomite. Preparad vuestra ropa (y todo vuestro cuerpo) para ensuciaros. En nuestro caso, cuando le hemos dado que no le gustaba, se ha puesto a gritar, a llorar, o a esgrimido caras de enfado, diciéndonos con lenguaje no verbal que no siguiéramos por ese camino. La actitud puede llegar a variar mucho.

En vuestro caso, por supuesto, la reacción puede ser completamente diferente. No descartéis cualquier cosa. Incluso una rabieta. De todas formas, no olvidéis que durante su vida se irán efectuando diferentes cambios en la alimentación. Poco a poco se debe ir acostumbrando a nuevos alimentos, olores y sabores.

Si el niño se enfada cuando se realice algún cambio sobre la comida, tampoco intentéis dársela por todos los medios. A nosotros no nos ha pasado, pero existen ocasiones en las que resulta imposible hacer que se coma algo que no le guste. Probad con otros alimentos, con sabor nuevos y olores atrayentes.

Mi recomendación es que todos los cambios se vayan haciendo poco a poco. Es evidente que el niño no puede estar toda su vida con leche. Deberá acostumbrarse a alimentos más sólidos y con un sabor completamente diferente. También podéis darle a probar diferentes comidas para ir sabiendo qué es lo que más le gusta. Así pisaréis sobre seguro.

Foto | Pixabay – Ben_Kerckx

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