30 mayo 2017 Consejos, Entretenimiento, Juegos y juguetes

El sonajero y el bebé

La diversión y el entretenimiento son fundamentales para el perfecto desarrollo de nuestro bebé. A través del juego, nuestro niño no sólo va a estar entretenido, también va a recibir los estímulos necesarios para desarrollar sus habilidades tanto mentales como motoras.

Por eso uno de los juguetes que nos a ayudar a aportarle todos estos beneficios, y que resulta fundamental durante sus primeros meses es el sonajero. Aunque a simple vista nos pueda parecer un objeto insulso, excesivamente sencillo y que sólo provoca ruidos, tiene muchos más beneficios de los que parece.

Los beneficios del sonajero para el bebé

El sonajero es capaz de estimular todos los sentidos del bebé a una misma vez. El oído, a través de su sonido; la vista, ya que suele presentar llamativos colores; el tacto, sobre todo aquellos que presentan distintas texturas… También le ayuda a desarrollar su coordinación, especialmente aquella que se produce entre los ojos y las manos. Se animará a cogerlo por él mismo, al mismo tiempo que si lo haces girar, al mismo tiempo que suena, a su alrededor irá a buscarlo con la vista.

Pero el sonajero también le va a dar seguridad ya que podemos establecer una rutina a partir de él. Podemos utilizarlo antes de comer o de ir al baño, esto le ayudará a entender que existen una serie de hábitos que se producen de forma invariable a diario, algo que al bebé le proporciona confianza y seguridad.

bebe con sonajero

¿Cómo debe ser el sonajero perfecto para el bebé?

El mercado de los juguetes está repleto de sonajeros indicados para los bebés. Distintos tamaños, colores, texturas… hacen que tengamos una gran variedad en la que elegir. Pero es necesario que los sonajeros cumplan una serie de requisitos para que se conviertan en seguros y adecuados para los más pequeños. No olvides que cualquier fallo puede resultar peligroso para el niño.

Como cualquier juguete debe estar avalado por la Comunidad Europea y has de asegurarte que cumple todas las normativas. Que no exista ninguna arista con la que pueda hacerse daño, o fisura por la que pueda escaparse cualquier mínimo objeto. Piensa que la mayoría del tiempo lo va a tener en la boca, así que mucho cuidado con las pequeñas piezas que puedan desprenderse ya que corre riesgo de atragantamiento.

En los últimos tiempos los sonajeros clásicos han dado paso a otros que incorporan luces o lo combinan con otros juegos y sonidos. También puedes encontrar aquellos otros que los llevan puestos en brazos o piernas, así cuando se mueven producen sonidos, estos resultan ideales para los más pequeñines que todavía no han aprendido a coger los objetos con las manos.

Fotos | Crecer feliz y Bezzia

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