6 marzo 2017 Nutrición

Cada niño tendrá un desarrollo diferente

Seguiremos hablando de las diferentes razones por las cuáles los bebés no quieren comer, aprovechamos a invitarte a leer el artículo anterior en el que tocado el tema.

En ocasiones los bebés no tendrán ganas de comer porque sienten que la situación los ha superado, no se logran acostumbrar a la nueva manera de alimentarse, no les agrada la consistencia ni el sabor de los alimentos. Son muchos cambios juntos y no están dispuestos a enfrentarlos.

En estos casos lo mejor es tener paciencia, con el tiempo y nuestra constancia se comenzarán a acostumbrar a los nuevos instrumentos, como la cuchara, a que deben ingerir pequeñas porciones y a los nuevos sabores que se presentan día a día.

Para que se vaya acostumbrando a la cuchara se la podremos dar para que juegue antes de comenzar la incorporación de las papillas, así ya estará acostumbrado a verla en el momento de empezar la nueva aventura.

Otros bebés podrán negarse a comer porque tienen el hábito de mamar, así ellos generan un vínculo con su mamá, en el momento de pasar a los alimentos complementarios se confundirán y ya no entenderán como es la relación con la mamá, en estos casos puede ayudar que la mamá sea quien lo alimenta con el pecho y sea otro miembro de la familia, por ejemplo, el papá quien le de sus primeras papillas.

Para que se vaya acostumbrando a la cuchara se la podremos dar para que juegue antes de comenzar la incorporación de las papillas.

Durante los primeros días que empieces a darle papillas no tendrás que esperar muy buenos resultados, seguramente se negará, escupirá o no sabrá realizar aún los movimientos necesarios para tragar. Los primeros días son usados para el aprendizaje y no para conseguir la mejor alimentación. Puede llegar a costar unos 4 o 5 días que comience a adquirir este hábito.

Aprender a usar y entender la cuchara será un desarrollo distinto para cada niño. Algunos pequeños se adaptarán rápidamente al uso mientras que a otros les costará bastante hacerlo. Tendrán que aprender a observar su necesidades y actuar según ellas. No tienes que comparar la experiencia con otras vividas con otros hijos, sobrinos o amigos.

Si el bebé no acepta las papillas puede ser porque aún no se encuentra preparado para hacerlo, tendrá que tomarse todo el tiempo que requiera. El bebé tendrá que aprender muchas cosas para poder empezar a comer alimentos sólidos. Al principio terminará con más alimento en el barbero, en su ropa o en la mesa que en la boca.

El aprendizaje variará en cada niño, algunos abrirán su boca cuando vena la cuchara y otros dudarán que hacer. Ambas acciones son normales y no son indicativo de nada malo en el pequeño, lo importante es no obligarlos ni general en ellos un malestar. Si nos mantenemos tranquilas seguramente ellos lo harán si presienten que el momento de la comida es frustrante y lleno de angustia el aprendizaje se retrasará.

Vía | Netmoms
Foto | Pixabay – Eincadung Zun Essen

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