13 mayo 2016 Consejos, Salud

sindrome de burnout

Se conoce como Síndrome de Burnout el trastorno emocional que padecen ciertos trabajadores relacionados con su responsabilidad y entrega. El estrés que les genera ese deseo de agradar y realizar bien su trabajo, así como el desgaste físico que este supone, les empuja a caer en un cansancio intenso y prolongado que les afecta tanto a su cuerpo como a su mente. No en vano, es una de las causas más frecuentes de bajas laborales.

Curiosamente, y según los datos que manejan los expertos, este trastorno se da en aquellos oficios elegidos de forma vocacional, de hecho se presenta con bastante asiduidad en los médicos, las enfermeras o los profesores. Oficios que requieren de una gran concentración y con un continuo contacto con otros seres humanos. Así que no es de extrañar que este grave problema de salud, también llegue hasta las madres, especialmente para aquellas que continúan con sus tareas laborales fuera de casa, con el cuidado del hogar y con la responsabilidad de la crianza de sus bebés. Mucho más si son madres que aspiran a ser perfectas en todos los ámbitos de su vida.

Parece que la sociedad nos ha empujado a que las madres tengamos que ser perfectas. Siempre sonrientes, atentas, diligentes y amables, no podemos permitirnos el lujo de enfadarnos, salir con las amigas o dejar la cama sin hacer, aunque sólo sea por un día. Por muy super-woman que una sea, lo queramos o no, no hay cuerpo que aguante ese estrés, mucho más si nuestro niño ha salido batallador nocturno y apenas nos deja dormir.

Los síntomas que encontramos en el Síndrome de Burnout son dolores de cabeza, agotamiento, insomnio y algún que otro problema gastrointestinal, por lo que puede ser confundido con otro tipo de patología. Además, estas madres, se sienten especialmente nerviosas, con claros síntomas de ansiedad y con la continua sensación de ser inservibles para sus hijos.

Pero ¿qué podemos hacer? Es importante que sepamos priorizar las tareas que tengamos que realizar durante el día y no angustiarnos si no llegamos a todas; saca tiempo para ti, aprovecha los momentos en los que el bebé está descansando para echar una cabezadita, leer un poco o hacerte la manicura, por ejemplo. Y, por último, y más importante, pide ayuda. No es nada malo confesar que estás cansada, el trabajo de madre te ocupa las 24 horas del día los 365 días del año, así que no te sientas culpable por declararte agotada en muchas ocasiones. Seguro que tu familia puede echarte una mano, además los profesionales de la salud están ahí para hacer que tu vida se llene de tranquilidad y puedas disfrutar de tu labor maternal.

Vía | DMedicina
Foto | Crianza y Gestalt

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