7 enero 2012 Consejos, Salud

Los beneficios de la siesta del bebé
Hemos hablado en repetidas ocasiones de la importancia del sueño diurno del bebé. Las siestas le benefician más allá del descanso, les ayudan a crecer, a asentar lo aprendido durante el día y ahora también se sabe que afectan a su emotividad. Cada niño, como en todo, tiene sus ritmos y necesidades, pero hay que facilitarles la siesta. No es cierto que si duermen de día luego lo hagan peor por la noche, a menudo es todo lo contrario.

Un estudio de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, relaciona la falta de siestas en el bebé, con problemas emocionales en la vida. Monique LeBourgeois, fisióloga y autora de la investigación explica que, “Este estudio muestra que la falta de sueño en la forma de saltarse las siestas afecta la forma en que los bebés expresan distintos sentimientos, y con el tiempo podría conformar sus cerebros emocionales en desarrollo y ponerlos en riesgo de problemas relacionados con el estado de ánimo para toda la vida.

Los autores evaluaron a un grupo de bebés entre 30 y 36 meses, mientras jugaban con rompecabezas de imágenes, solubles e insolubles dos días distintos. Hicieron la prueba después de su siesta normal de 90 minutos uno de los días. El otro, se les privó de su rutina de siesta y a la misma hora se les planteó la prueba. El segundo día, los bebés mostraron un descenso del 34 por ciento de las expresiones emocionales positivas cuando terminaban los rompecabezas solubles. Un aumento del 31 por ciento de respuestas emocionales negativas al no terminar los irresolubles y una reducción del 39 por ciento en la expresión de confusión cuando intentaban completar los rompecabezas insolubles.

La confusión, según explica LeBourgeois no es mala. Es una emoción compleja que muestra que el niño sabe que algo no sale bien. Cuando los niños que han dormido bien experimentan confusión, son más propensos a buscar ayuda de los demás, que es una respuesta positiva y adaptativa que indica que están cognitivamente involucrados en su mundo”.

Hay algo que no me convence de este estudio, el niño que tiene la siesta diaria como rutina, lógicamente la echará de menos en todos los sentidos. Sin embargo, el bebé acostumbrado a dormir sólo de noche reaccionará de otra forma. Lo interesante sería saber las diferencias en las respuestas emocionales de ambos grupos, los niños que duermen siesta y los que no. En cualquier caso los beneficios de la siesta están suficientemente probados como para facilitarla a nuestro hijo a diario.

Vía | Healthfinder
Foto | Flickr-Mandy_Jansen

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